COAC 2026
Orden de actuación de la tercera sesión de preliminares

"Es de buena educación reírte de ti mismo si te vas a reír del mundo"

El peruano Santiago Roncagliolo acudió a las Presencias Literarias de la UCA, en las que habló acerca de creación literaria y de su última novela, 'Memorias de una dama'

El escritor Santiago Roncagliolo bromea con su presentadora, la periodista Michel Santiago del Pino.
Pilar Vera / Cádiz

17 de abril 2009 - 05:00

Se recoge en Memorias de una dama: "Santiago Roncagliolo era el típico cabrón vivo, pagado de sí mismo". "En este libro hay dos personajes -explica su autor-. Uno que se llama como yo y otro que se parece a mí". Pues menos mal. El narrador de la última novela del Roncagliolo real es un 'negro' literario. Su homónimo, un escritor de éxito. "Ambos representan, de algún modo, dos momentos distintos de mi vida - cuenta el escritor en la Kursala de la UCA-. Estos juegos te brindan la oportunidad de encarnar a personajes que somos y que no nos gusta enseñar".

Memorias de una dama pretende recorrer, a través de la biografía de una millonaria, la historia del siglo XX. Su protagonista, Diana Minetti, desea "que le hagan una biografía glamurosa. Pero el biógrafo, que es el narrador, va descubriendo conexiones con la mafia, la CIA, Baptista..."

Comenta Santiago Roncagliolo (Lima, 1975) que llegó a esta historia porque temía "ser tomado demasiado en serio" tras dos títulos como La cuarta espada y Abril Rojo. El primero, una crónica sobre la ambigüedad moral a partir de la historia del creador de Sendero Luminoso: "Gracias a este trabajo -bromea Roncagliolo- puedo decir que tanto militares como terroristas me quieren mucho. De hecho, creo que les gustó más a ellos que a los críticos peruanos. Lo hice sabiendo que era la última ocasión que tenían, unos y otros, de contar su historia". En Abril Rojo, el recorrido de un asesino en serie le servía para hablar de la violencia existente en Perú, "tan cruel y terrible que no podía tratarla directamente".

"Encuentro enormemente interesante -indica el escritor- contar cómo la gran historia, la gran política, termina afectado a la vida particular de cada uno. Tal vez porque mi propia experiencia está muy cercana a eso, a comprobar cómo la historia del mundo puede decidir si trabajas o no, si puedes viajar o enamorarte..."

Cuenta Roncagliolo el efecto paralizante que le causaba, en su época de estudiante, tener a los grandes del boom sudamericano como referentes. "Pero a mí me gustaba contar historias", confiesa. Y no le importaba cómo: ha escrito horóscopos, telenovelas, discursos políticos -"un gran entrenamiento para la ficción"-. Le ha puesto, como el narrador de Memorias, letras a todo: "Lo que en mis personajes hay de ridículo, absurdo y patético es todo autobiográfico -proclama-. Es de buena educación, si te vas a reír del mundo, empezar riéndote de ti mismo".

No hay comentarios

Ver los Comentarios

También te puede interesar

Lo último