Arquitectura

Una vivienda en Ubrique, seleccionada para la XI Bienal Iberoamericana de Arquitectura

  • La casa es del estudio de Carlos Quevedo, autor de la restauración de la Torre de Matrera

  • El proyecto en la Sierra ha sido recientemente nombrado finalista en los Premios Porcelanosa 

Vivienda en Ubrique del estudio de Carlos Quevedo. Vivienda en Ubrique del estudio de Carlos Quevedo.

Vivienda en Ubrique del estudio de Carlos Quevedo.

Una casa proyectada por el estudio del arquitecto gaditano Carlos Quevedo en el centro de Ubrique se encuentra entre las 210 obras seleccionadas -de entre aproximadamente 1000 proyectos- para participar en la próxima XI Bienal Iberoamericana de Arquitectura y Urbanismo, que se realizará por primera vez en la ciudad de Asunción en octubre de 2019.

El autor de la rehabilitación de la Torre de Matrera también acaba de ser nombrado finalista de los Premios Porcelanosa de Arquitectura e Interiorismo por este mismo proyecto. Junto a su compañero de estudio, Carlos Peinado –ambos de Carquero Arquitectura– han diseñado una vivienda particular en el límite del centro ubriqueño en la que han invertido el programa tradicional en base a la arquitectura popular, como consecuencia de las propias características y ubicación de la parcela.

Así, para los autores de la vivienda, “que nuestra obra se encuentre entre las veinte seleccionadas para representar a la arquitectura española actual en un evento tan significativo como es la Bienal Iberoamericana supone un gran orgullo y privilegio para nosotros. Es realmente difícil que una obra pueda ser seleccionada”.

“Se trata de una obra de pequeña escala”, añade Carlos Quevedo, “pero en la que el análisis del contexto ha marcado las pautas del proyecto desde la idea general al detalle constructivo. Creo que el cuidado de este proceso, con el trabajo que supone, es el que lleva a un resultado que está teniendo reconocimientos y publicaciones”.

Y es que mientras que la arquitectura doméstica tradicional distribuye en planta baja el programa de día, dejando la primera planta para la zona de noche y la segunda como almacenaje, el proyecto seleccionado para la Bienal modifica el concepto. Concretamente, según describe Carlos Quevedo, en la planta baja se distribuye el zaguan y el garaje hacia la calle, y la zona de dormitorios hacia la zona verde trasera, con una escalera lineal que articula la planta de la vivienda. Ya en la planta primera se ubica el dormitorio principal con baño hacia la calle, dejando la zona estar-cocina-comedor abierta a una terraza continua con vistas hacia el Valle del Aljibe.

Desde dicho espacio, con cubierta inclinada, se accede a su vez a una entreplanta que sirve de estudio comunicado con el salón, dejando como núcleos de servicios los tres volúmenes que se proyectan hacia el zaguán (lavadero, escalera y aseo).

Lo que se ha hecho, explica el autor , “es que aprovechando los recursos del lugar, se interpreta y adapta el programa de vivienda tradicional ubriqueña buscando la mejor posición de la zona de estar”. Una intervención que ha permitido “crear espacios exteriores y la interesante mirada diagonal entre las cumbres del Caíllo y el Valle del Aljibe”.

La casa en Ubrique ha sido elegida para la Bienal dentro para la sección Panorama de Obras, que indaga sobre obras de arquitectura construidas en Iberoamérica que hayan sido proyectadas por arquitectos, individualmente o en equipo, cuya fecha de finalización esté comprendida entre el 1 de enero de 2016 y el 31 de diciembre de 2018 y que no hayan sido presentadas en anteriores ediciones.

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