"Siempre he tenido claro que somos lo que somos por nuestro pasado"
Eva Yerbabuena. Bailaora y coreógrafa
La intérprete granadina cierra mañana el festival en el Teatro Falla con 'Cuando yo era'.
Incluso en plena fiesta, incluso en esos momentos de reunión donde la chanza y la alegría parecen no dejar sitio a nada más, Rosario se dolía con aquella frase - "¡Criminales, ¿por qué hicistéis eso?, ¿por qué?-. A Rosario le mataron el marido. O eso le dijeron. O eso creyó enterrando su impotencia en vez de un cadáver. Lo fueron a buscar a casa. Se lo llevaron. Al cuartel de la Guardia Civil fue Rosario en su busca. "De aquí no me voy hasta que no lo vea". "Anda, Rosario, vete si no quieres que te pase lo mismo que a él". Lo fusilaron. O eso le dijeron... Y siguió la vida, que no espera a nadie... Y la viuda con dos hijos que tenía un puesto de chucherías fue abuela y fue bisabuela y vivió una vida que no era la que debería haber sido. Los ochos años de la bisnieta que llegó a Armilla desde Fráncfort no comprendían ese poso de amargura, ese trasfondo oscuro, ni la palabra criminales. Pero la niña creció y se convirtió en adolescente, y le explicaron y entendió pero no comprendió porque el pasado está muy lejos cuando sólo se tiene futuro. Pero la adolescente se convirtió en mujer, y vivió, y experimentó, y oyó, y se dio cuenta de que "el pasado es presente" y de que "el pasado sigue pasando", "que se mata a gente inocente, que se mata sin motivo" y de que "la incertidumbre" también mata "y amarga". "Que crees que la memoria pertenece al pasado pero vive en un presente". Como Rosario vive en Eva en Cuando yo era, el homenaje a su bisabuela y a un tiempo, a todas las mujeres que aprendieron a convivir con el dolor, ayer, hoy y mañana. Porque la bailaora y coreógrafa EvaYerbabuena, que mañana cierra el FIT, siempre ha tenido "claro" que "somos lo que somos por nuestro pasado".
"No ha sido fácil, nada fácil", recuerda la granadina sobre el proceso de creación del montaje que conquistó el Premio del Público del Festival de Jerez. "Cuando nos sentamos a ver cómo podíamos traducir todo esto pero sin limitarnos a contar la historia, sin darle a la gente nada mascado, vimos que había un elemento que podía contar cómo el tiempo modela a las personas". El barro. Eva Yerbabuena toma el barro y el torno del alfarero, en el que baila por malagueñas salidas de la boca del artista invitado, Segundo Falcón, como elemento simbólico de Cuando yo era, un espactáculo "que no es fácil" pero que cree que "transmite y emociona".
Tampoco es "nada fácil", dice, el arranque de la obra, "tres hombres de rodillas, un pájaro blanco los sobrevuela, y se escuchan dos tiros porque el tercero se dará al final...El que decide dar ella". La realidad -retazos de las verbenas del pueblo, el kiosquito de chuches...- se maridan con la realidad que pudo haber sido y con la ficción. "Es como ese tercer tiro al final de la obra. Decide darlo ella porque en realidad ella no sabía si se lo dieron o no, se lo imaginó porque nunca vio el cuerpo; también llegó a pensar si había vivido, como tanta gente que se hicieron los muertos y cuando pudieron se escaparon y vivieron en el exilio... A veces pienso cómo a ella le hubiera gustado, no sé, convertirse en ese barro que yo utilizo en esta obra y olvidarse de toda aquella situación, o en alfarero que volviera a modelar esa vida suya... no sé...", imagina.
La incertidumbre, sí, y "el miedo", "la ausencia", "la rabia por una pérdida violenta" y "la capacidad de sufrimiento del ser humano" son también protagonistas de Cuando yo era.Sentimientos que Eva baila por malagueñas, por tangos (en la verbena con sus espejos cóncavos y convexos), por una serrana que condesa la extrañeza "del entierro sin cuerpo", por una soléa por bulerías que a veces, confiesa, hace "con camisón y toquilla negra" y otras "con traje de chaqueta de hombre representando que esa mujer se tiene que poner los pantalones y hacer de madre y también de padre". ¿Cómo la hará en Cádiz?, preguntamos. "Como siempre, depende de lo que me pida el día", contesta Eva que baila a las emociones y a la memoria y a su pasado "y al de mucha gente" y se queda "exhausta", reconoce, "porque este espectáculo es bastante fuerte en todos los sentidos y agota meterse en este papel hasta el final".
Y si Cuando yo era le supone un esfuerzo hercúleo, Apariencias, el próximo trabajo de la compañía que se estrenará el año que viene y que actualmente está en proceso de creación, tampoco se queda atrás. "En Apariencias se baila al cambio, al absurdo, a la libertad, a la muerte, a las creencias...", adelanta la creadora que no sabe "por qué" pero intuye "que este espectáculo va a ser un punto de inflexión, un espectáculo importante para mí". Eva lleva "como un año y dos meses" en plena investigación personal y literaria. "Estamos trabajando en las obras de diferentes filósofos, Platón entre ellos, trabajando sobre la opinión de las ideas que estaban en el aire, y además también estoy trabajando en lo que me influyen a mí las apariencias. Está siendo un quebradero de cabeza (ríe) el mundo de las apariencias es muy amplio".
La bailaora "meláncolica" le dicen a Eva Yerbabuena. ¿Le molesta? "Me encanta y es mi forma de ser. Además, escogí el medio perfecto para mi terapia, unos melancólicos van al psicólogo y yo tengo al templo de la danza".
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