patrimonio

El Real Jardín Botánico vuelve a recordar a Mutis

  • La institución dedica su calendario de 2021 al científico gaditano, como ya hizo en 2015 y 2019

Portada del calendario del RJB para 2021. Portada del calendario del RJB para 2021.

Portada del calendario del RJB para 2021. / RJB_CSIC

El Real Jardín Botánico de Madrid recuerda, en su calendario de 2021, la figura del botánico gaditano José Celestino Mutis a través de las famosas láminas de su expedición al entonces Nuevo Reino de Granada (los actuales Colombia y Ecuador).  En una efemérides que marca el 265 aniversario de su creación, el RJB –dependiente del Centro Superior de Investigaciones Científicas– homenajea así a la Colección Mutis, que custodia su Archivo Histórico desde 1817, ofreciendo una selección de esos dibujos en su almanaque del próximo año. El Real Jardín Botánico ya recogió ilustraciones de la expedición a Nueva Granada para sus calendarios en ocasiones anteriores, en 2015 y 2019.

La iniciativa, además, es similar a la que se puso en marcha desde la Diputación Provincial gaditana hace ahora doce años, cuando en 2008 –fecha que señalaba el bicentenario de la muerte de José Celestino Mutis–, la institución publicó un Calendario Botánico con los trabajos alentados por Mutis.

José Celestino Mutis, explican en la web del Real Jardín Botánico, “nunca dibujó una planta. En su vasta formación, jamás recibió lecciones de dibujo o pintura”. Pero en la Real Expedición del Nuevo Reino de Granada, que tuvo lugar entre 1783 y 1816, reunió a un equipo de artistas,unos cuarenta oriundos del Virreinato, para ilustrar la que sería una de las colecciones de dibujo botánico más importante de la historia. Así, los más de 7600 dibujos que la integran se encuentran bajo custodia del Archivo del Botánico, y ostentan el reconocimiento del Registro de Memoria del Mundo de la UNESCO para América Latina y el Caribe.

Como curiosidad, para conseguir los pigmentos con los que iluminar las obras, “los artistas se valieron de las propiedades de los vegetales, minerales y animales locales, logrando una gama cromática muy rica –indica el sitio del Real Jardín Botánico–. Los azules y violáceos, por ejemplo, se obtuvieron del añil, el árnica y el espino pujón; los verdes de la chilca; el rojo del insecto de la cochinilla y del palo del Brasil o brasiletto; los amarillos del achiote; los naranjas, del azafrán”.

Doce de estas ilustraciones dan vida al calendario diseñado por Gloria Pérez de Rada, con el vistoso dibujo que representa la heliconia como portada. El calendario –a la venta en la tienda del Real Jardín Botánico, a un precio de 15 euros– incluye, además, cuatro láminas gratis de la colección de enmarcables.

Nacido en Cádiz en 1732, José Celestino Mutis fue alumno del Real Colegio de Cirugía de la ciudad, donde muy probablemente desarrolló su vocación por la botánica. En 1760, rechazó una beca de especialización en París, Leyden y Bolonia, y partió para América como médico y cirujano particular, donde se consagró como científico: construyó un jardín botánico en la ciudad de Mariquita y desarrolló una de las mejores bibliotecas botánicas del Nuevo Mundo. Hay documentación que evidencia, además, que se le encargó docencia de la Cátedra de Medicina del Colegio Mayor Nuestra Señora del Rosario de Santa Fe de Bogotá.

Mutis propuso en dos ocasiones (1763 y 1764, respectivamente) a la Corona de España la aprobación de la elaboración de una Historia Natural de América, cosa que se consigue veinte años más tarde cuando su tercera propuesta se materializó en la expedición a Nueva Granada, que se prolongaría durante treinta años, más allá de la muerte del científico.

Entre sus obras más representativas se encuentran Diario de Observaciones y El arcano de la quina, título que fue apareciendo originariamente en fascículos en un periódico de Santa Fe de Bogotá, y que fue publicado en edición facsímil también por la Diputación gaditana.

Sin embargo, la que tuvo que haber sido su obra más importante, La Flora de Bogotá o de Nueva Granada, fruto de la citada Expedición no llegó a publicarse: el coste de impresión de las ilustraciones era tan alto que el gobierno de la época no lo sacó adelante. No fue hasta 1954, gracias a un convenio España y Colombia, que el primer volumen de esta obra vio la luz.

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