José María Pemán y el Comedor Vasco Historias de Cádiz
josé maría otero
El 11 enero de 1934, cuatro meses después de su estreno en Madrid, la compañía del madrileño Teatro Beatriz representaba El divino impaciente en el Gran Teatro Falla.
Con tal motivo, Pemán recibió de sus paisanos toda clase de homenajes y felicitaciones. La Asociación de la Prensa lo nombró presidente honorario y las academias de Bellas Artes e Hispano Americana le ofrecieron un homenaje conjunto en el Salón Regio de la Diputación.
Uno de esos actos fue un almuerzo en el 'Comedor Vasco', en la calle Ancha, celebrado el mismo día del estreno de la obra. Fue elaborado por Melquiades Brizuela y asistieron entre otros, el actor Ricardo Calvo, el empresario del Teatro Beatriz Manuel Herrera, Melquiades Almagro, Faustino Castaño, José Pérez y Díez de Velasco y Tomás Isern.
Este último, autor de la decoración del local, pidió a Pemán que firmara en la pared. El escritor dejó su firma bajo los siguientes versos:
"Para el gran artista don Tomás Isern:
No hay más apretada unión
que la unión en el comer.
Vano es que quieran romper
nuestra unidad de Nación
mientras haya más de mil
en Cádiz como en Bilbao
que gusten del bacalao
las anguilas y el pil-pil."
Años más tarde, una mano anónima dejó escrito bajo los versos de Pemán:
"Un papelón de pescao
una copa de aguardiente
un fandango bien cantao
y un palillo de dientes.
'Adiós pil-pil bacalao!
¡Adiós divino impaciente!"
Según Cristóbal García Supervielle, detrás de esa mano anónima estaba el ingenio de Vicente Carrasco Illescas.
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