Luz Casal embarca al Falla en un viaje por los años dorados del bolero

La intérprete gallega presenta en el coliseo gaditano los temas de su último disco 'La pasión' dentro de la programación del XXVII edición del Festival Iberoamericano de Música Manuel de Falla

La cantante Luz Casal, durante un concierto reciente.
La cantante Luz Casal, durante un concierto reciente.
Redacción / Cádiz

21 de mayo 2011 - 05:00

En la gran pantalla del cine, Miguel Bosé dibujaba su cuerpo en un provocador vestido encarnado mientras cantaba Un año de amor con voz prestada. La rockera Luz Casal había aceptado la propuesta de Pedro Almódovar y emocionaba a los espectadores de Tacones lejanos con dos boleros: el que salía de labios del actor tocado con llamativa peluca rubia y Piensa en mí, de Agustín Lara. Corría el año 91...

Veinte años después, la dulzura del bolero aún cosquilleaba el paladar de la cantante que decidió grabar algunos de los más bellos temas latinoamericanos para su duodécimo álbum, La pasión, que esta noche presenta en el Gran Teatro Falla como uno de los mayores atractivos del XXVII Festival Iberoamericano de Música Manuel de Falla.

Luz Casal volverá, imponente y con un cambio de look muy acorde con su nueva apuesta discográfica, al coliseo gaditano donde hace tres años encandiló a los asistentes con el concierto de su disco Vida tóxica. Una vuelta, más emotiva si cabe, ya que la intérprete llega llena de vitalidad tras superar, nuevamente, un cáncer de mama que le llevó a interrumpir la gira de este disco que retomó a principios de este año.

Con La pasión, la artista gallega afincada en Asturias devuelve al oyente al pasado agitado de emociones al que siempre nos lleva un bolero. Trece canciones procedentes del otro lado del océano que recogen los ecos de los 40, de los 50, de los 60 y los 70 en la voz sumamente especial de Luz Casal que interioriza cada tema hasta hacerlo suyo para siempre.

De los años dorados del bolero, los 50, Luz toma las Nieblas del compositor y actor chileno Francisco Flores; el desamor de Mar y cielo, del puertorriqueño Julio Rodríguez, integrante de Los Panchos; y Cenizas, del compositor mexicano Wello Rivas. La impronta musical de Cuba se hace sentir con las canciones de Osvaldo Farrés, No me vayas a engañar y No, no y no, además de Con mil desengaños, de René Touzet. Encadenados, del mexicano Carlos Arturo Briz e Historia de un amor, de Carlos Eleta cierran el repaso por esta década.

De la década de los 60 Luz rescata Qué quieres tú de mí, del fructífero tándem formado por los brasileños Jair Amorín y Evaldo Gouveia. Mientras que de los 70 toma Adónde va nuestro amor, de los mexicanos Eduardo Magallanes y Mario Molina y Como la cigarra, de la poeta y compositora argentina María Elena Walsh, cuyos versos ("tantas veces me mataron / tantas veces me morí / sin embargo estoy aquí / resucitando") inyectan una emoción especial al espectáculo.

De los comienzos de este hermoso viaje, en los albores de los 40,datan Sombras y Alma mía, las dos canciones más añejas del disco. Sombras tiene su origen en un poema de la mexicana Rosario Sansores, Cuando tú te hayas ido, que Carlos Brito musicalizó hasta convertirlo en un pasillo ecuatoriano de gran popularidad. Al mismo tiempo, Bola de Nieve, cantante cubano que llegaría a ser uno de los más geniales intérpretes que ha dado la isla caribeña, popularizaba aquello de "a veces me pregunto qué pasaría / si yo encontrara un alma como la mía", del tema compuesto y escrito por la mexicana María Grever .

Todos los temas de La pasión se erigen como homenaje y acercamiento al género que dominó el universo musical latinoamericano durante la mayor parte del siglo XX. Así, como la artista ha comentado en alguna ocasión, este álbum está concebido desde el respeto, despojándolo así de innovaciones superficiales y de impostadas fusiones.

Así, lo demostrará en el concierto de esta noche. Un concierto que, además, cuenta con una escenografía creada, en parte, por el pintor tarifeño Guillermo Perez Villalta.

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