"El cómic en España tiene mercado y autores, pero su industria es débil"
El argentino Horacio Altuna, una leyenda de la ilustración, habla hoy en Cádiz del paradójico momento de un sector que resurge pero cuyos creadores tienen que buscarse la vida en el extranjero
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A sus 69 años, Horacio Altuna, una leyenda del cómic al que le encumbraron en los 70 sus tiras en el diario Clarín de Buenos Aires y, sobre todo, las exuberantes mujeres que dibujaba para Playboy, le preocupa el futuro de su oficio. Hoy, Altuna estará en Cádiz (18.30 en la Plaza del Palillero) para participar en una nueva edición de Tarde de Cómic, por donde se pretende que desfilen algunos de los autores más celebrados del panorama actual.
Altuna, que reside en Cataluña desde principios de los años 80, se mostrará dispuesto esta tarde a contar "batallitas" a los aficionados, pero también está interesado en que se conozca la realidad de un resurgimiento sólo aparente, "un globo desinflado. El cómic en España tiene afición, tiene mercado, tiene autores, muy buenos autores, pero una industria muy débil".
La realidad de la que quiere hablar Altuna como presidente de la muy potente Asociación de Ilustradores Españoles, con cerca de 1.200 socios, es que éste es un sector 'emigrante'. "El 95% del cómic que se consume en España es importado, lo que tendría sentido si aquí no hubiera materia prima, pero son las propias editoriales las que les dicen a los autores españoles 'publica fuera y ya luego compro los derechos'. Es decir, para publicar en España hay que publicar primero fuera y así regresas a tu país como un autor importado".
Los casos son muchos y algunos muy célebres. Altuna menciona el último gran fenómeno editorial, el de Paco Roca, que está consiguiendo una difusión y publicidad hasta ahora desconocida con su novela gráfica El invierno del dibujante. "Roca es un excelente autor y el ejemplo de la vuelta de tuerca que hay que dar, pero no olvidemos que Arrugas, Premio Nacional del Cómic, se publicó primero en Francia. Así ha pasado con los tres primeros premios nacionales. Sólo el último, El arte de volar, se publicó primero en España".
Vivir de la ilustración en España es difícil y de nada vale el éxito que está empezando a tener un género hasta ahora muy poco explotado en nuestro país, la novela gráfica. "Por adelantos te llevarás a lo sumo 3.000 euros por tu obra. ¿Quién puede vivir de eso? Pero miramos a Francia, que es el paraíso del cómic europeo y donde publican muchos españoles, y nos encontraremos con que se paga mucho mejor, pero los contratos son leoninos, quedándose la editorial con el total de los derechos de venta de tu obra hasta 70 años después de tu muerte. No existen paradigmas en el mundo".
Recuerda Altuna su llegada a España, en el 82, cuando el sector florecía gracias a revistas de una enorme difusión (Cimoc, Totem, Víbora...). "España era un buen lugar para los profesionales de este oficio, pero en este tiempo hemos perdido muchas cosas que ya no vamos a recuperar, perdimos cosas porque no supimos retenerlo. Ahora hay que reconquistar y eso se hace desde la unidad de los autores, por muy solitario que sea nuestro trabajo".
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