50 aniversario de Capullo de Jerez en el Gran Teatro Falla Y con él llegó la fiesta

  • Miguel Flores 'Capullo de Jerez' celebra sus 50 años de carrera en el Gran Teatro Falla rodeado de artistas invitados y del calor de un público incondicional

Miguel Flores 'Capullo de Jerez', durante un momento de su actuación en el Falla . Miguel Flores 'Capullo de Jerez', durante un momento de su actuación en el Falla .

Miguel Flores 'Capullo de Jerez', durante un momento de su actuación en el Falla . / Lourdes de Vicente

Mira que se buscó buenas compañías, mira que la noche estaba confeccionada para complacer a todos los públicos, mira que hubo artistas invitados de diferentes estilos, de diferentes generaciones, pero hasta que no llegó él no empezó la auténtica fiesta. Él, indomable, desgarbado, dando vueltas por el escenario, a veces, sin parecer que el asunto iba con él y, sin embargo, constantemente cavilando, extrañamente concentrado en estribillos pegadizos y facilones que él se encarga de rasgar de arriba y abajo para echarles ese qué sé yo que los convierte en únicos. Él, Capullo de Jerez, 50 años sobre las tablas despeinado, espantado, enérgico. “¡Capullo, estás más joven!” le gritan a él, que entre rumbas, tangos y bulerías se los lleva de calle en Cádiz (como en la noche de ayer), en Jerez y en la Conchinchina. Él, Capullo de Jerez, sin conservantes ni colorantes.

Y con él llego la juerga en su propia noche, y aunque a muchos buenos aficionados nos hubiera encantado que Capu se arrojara a profundizar en esa senda con la que inauguró el encuentro con el Teatro Falla, esa introducción a palo seco por martinetes que partía en dos hasta los corazones de piedra, el de Jerez optó por darle a su público lo que su público espera como agua de mayo Libertad, La culpa no la tuve yo, Me estoy enamorando... Y todo el recital completo de temas con los que Miguel Flores ha puesto a bailar a jóvenes y no tan jóvenes, aficionados y no tan aficionados a ese flamenco del que es hijo legítimo y predilecto.

Piezas, muchas de ellas, que forman parte de Mi música, el compacto con el que el cantaor celebra su medio siglo de trayectoria profesional y que este miércoles presentaba en el coliseo de la plaza Fragela. Aunque para escucharlos hubo que esperar...

Y es que tras la imponente apertura por martinetes y la presentación del concierto a cargo de la cantante isleña Milián Oneto, se encadenarían durante una hora las actuaciones de los artistas que quisieron compartir con Capullo de Jerez su gran noche gaditana.

Un rosario de músicos y cantaores que dejaron momentos más y menos brillantes pero, sobre todo, que proclamaron su devoción por un artista “único”, “personal”, “legendario”.

Y de leyenda a leyenda del compás de la tierra hermana, el gurú Diego Carrasco es el primero en tomar la escena, y el que más permanece en ella, engarzando su guitarra, su cante, sus recitados, sus pataítas elegantes, sus poemas... En la soledad de Era por septiembre o en la compañía de la Carrasco Family el padre de toda una forma de decir y sentir se reparte con una rama aventajada del árbol, Maloko Soto, los Cinco toreros y Alfileres de colores.

También regresarían los artistas minutos después para compartir con Nolasco un poema a la Bahía de Cádiz (quizás el momento más irregular de la noche) dejando un injusto sabor de boca del paso del artista de Lebrija por las tablas que momentos antes había conquistado sentado al filo del escenario a voz y guitarra con un precioso tema que se deja querer por tangos.

La chirigota del Selu y Diego Carrasco, durante el homenaje a Capullo de Jerez por su 50 aniversario de carrera. La chirigota del Selu y Diego Carrasco, durante el homenaje a Capullo de Jerez por su 50 aniversario de carrera.

La chirigota del Selu y Diego Carrasco, durante el homenaje a Capullo de Jerez por su 50 aniversario de carrera. / Lourdes de Vicente

Diego Carrasco se queda y atisba al fondo... “¿humo?, ahí están asando caballas”... La chirigota del Selu avanza desde el fondo del patio de butacas y se reencuentra con el jerezano con el que también compartió en su momento disco homenaje.

Detallitos de ánge, hermanamiento por tanguillos entre el carnaval y el flamenco que dejarían su sitio a la silla de nea. Uno a uno fueron saliendo el presente del cante de Cádiz y Jerez: David Palomar, María Terroto y Jesús Méndez, por alegrías, por canasteras, por seguiriyas, respectivamente. Con Pedro Peña, con Curro Carrasco, con un atrás de arte...

Tres artistas personales, de impronta, que también nos dejaron al golpe y a porfía bulerías por soleá con un cuarto en discordia, el dueño de la noche, Capullo de Jerez. “A ver quién es el mejor”, los reta.

Y después del cante reposado, de las bocas grandes que duelen, de los ayeos y las tripas, ya saben, Se amarra el pelo, el himno al Madrid (que respondía con seis pepinos al Galatasaray) y a Andalucía, La música la están matando y todas esas aparentes fruslerías que se vuelven joyas si salen de la boca y el cuerpo del Capullo.

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