Ubrique rebosa, también solidaridad: "Cuando el cielo aprieta, los vecinos sabemos actuar"
La localidad serrana intenta recuperar el pulso después de una jornada sin precedentes: "No verte solo en una situación así, salva"
Algunos de los 350 vecinos desalojados en Ubrique pueden volver a sus casas
Sin dejar de mirar al cielo y sin perder de vista al río, los vecinos de Ubrique intentan recuperarse este domingo de una jornada "sin precedentes". Las intensas lluvias registradas en los últimos días han dejado estampas nunca vistas en la localidad serrana. Cientos de vecinos desalojados, agua a raudales por las calles, casas anegadas, un cauce violento, incomunicación... Ni los más mayores del pueblo recuerdan nada parecido. Pero ante la adversidad, los ubriqueños rebosaron solidaridad y lograron superar una madrugada en la que todos esperaban lo peor y lo peor no sucedió, el río no se desbordó. Eso sí, la prudencia y la cautela los mantienen en alerta.
"El día de ayer fue dantesco, un fenómeno extraordinario sin precedentes", afirma Manuel Canto, un ingeniero agrónomo de Ubrique de 56 años. "Es verdad que vivimos en una zona de alta pluviometría donde suele llover de forma torrencial, pero lo de ayer jamás se había visto". Según Canto, el quid de la cuestión "no es el agua que cae en el pueblo, esa es la que menos importa, aquí el agua que hace realmente daño es la que viene escurrida en torrentes desde la zona de Benocaz y Villaluenga. Esas escorrentías empiezan a salir por los lugares habituales y también por los no habituales", precisa. "Lo de ayer fue tremendo porque uno de los arroyos venía totalmente descontrolado de la montaña, con un caudal tremendo. Esa agua no se podía canalizar por casi ningún sitio".
Este ingeniero agrónomo explica que los bomberos intervinientes intentaron repartir el caudal del río soterrándolo, de un lado, hacia la parte inferior del suelo, que ahí que se ocasionaran daños en las viviendas, donde el agua salía hasta de las paredes. De otro lado, gran parte del caudal se desvió por la vía pública para que discurriera por las calles, una situación que llevó a los vecinos a reforzar sus casas con maderas y otros elementos de contención. "Fue una jornada muy larga y aunque este domingo sigue corriendo agua por las calles, al menos se han controlado todas las entradas", indica.
¿"Solidaridad? Muchísima", asegura tajante Canto. "Aquí, cuando el cielo nos aprieta desde arriba, los vecinos sabemos actuar. Yo no vivo en el Barrio Alto, resido en la parte más moderna del pueblo y no he tenido ningún problema, pero evidentemente soy consciente de que tengo que estar aquí, con la gente del casco antiguo que lo necesita. Los ubriqueños se han volcado y no podía ser de otra manera".
En esta jornada dominical en la que Ubrique intenta recuperar el pulso, Juan, el hermano mayor del vecino herido al derribarse una casa después de que se desprendiera una roca grandes dimensiones, cuenta que su hermano ya ha recibido el alta. "Tiene lesiones pero está vivo y eso es lo importante. Si le llega a caer la piedra encima... Afortunadamente, todo ha quedado en un susto y saldrá de ésta".
Juan Barea, vecino y maestro en Ubrique desde hace más de tres décadas, relata que este domingo "corre la mitad de agua por el río" en comparación con la jornada del sábado. "Ha bajado el caudal, pero el nacimiento sigue echando agua y, previsiblemente, lo hará durante una semana". El río, explica, "va a seguir cargado porque el nivel freático está muy alto, el agua tiene que salir de alguna manera". Durante la noche, añade, "se escucharon temblores", pero el pueblo "ha amanecido con una relativa calma". El "gran acierto", apunta, fue "preparar" el casco antiguo, unas tareas preventivas en las que participaron no sólo bomberos, efectivos municipales y del Infoca, sino también ubriqueños que, ante la gravedad de la situación y la saturación del personal, no dudaron en colaborar y "arrimar el hombro". "La gente de Ubrique se ha volcado, no verte solo en una situación así, salva".
Por último, Francisco Gallardo, un bombero de Ubrique jubilado tras más de 40 años de servicio, asegura que "jamás ha visto algo similar" a lo sucedido en la jornada del pasado sábado. "Incluso los más mayores del pueblo lo dicen, y más que saben ellos no sabe nadie", sentencia.
Retorno de los desalojados
Parte de los 350 vecinos de Ubrique que el sábado fueron desalojados de sus casas ante la crecida del río y los desprendimientos registrados en varias zonas próximas al cauce podrán volver este domingo a sus viviendas, ante la mejoría de la situación.
Estas familias son algunas de las más de 7.000 personas que han sido evacuadas de sus casas en Cádiz, la provincia que más desalojados tiene de la comunidad, en la que hay más de 11.000 en esta situación.
La situación en Ubrique fue una de las más complicadas de la jornada de este sábado, al paso de la borrasca Marta que sucedió a Leonardo y que obligó a que los efectivos de los cuerpos de seguridad y bomberos y numerosos voluntarios trabajaran para conducir el caudal de un arroyo que atravesó la localidad desbordado y provocó derrumbamientos y desprendimientos de muros.
El Ayuntamiento ha informado esta mañana que podrán volver a sus casas los vecinos de las calles Candelaria, Sol, Avenida Diputación, bajos de Patacabra y Curtidores, entre otras.
Los vecinos de la calle Manuel de Falla deben esperar a la inspección técnica de los edificios y los de la de Lavadero no pueden volver a sus casas.
El Ayuntamiento detalla, eso sí, que el desalojo se puede retomar, ya que "para esta noche se esperan de nuevo precipitaciones".
Aunque, tras el paso este sábado de la borrasca Marta, la noche ha transcurrido sin incidencias, los vecinos de Ubrique han sentido durante la pasada madrugada un seísmo de 3,7 registrado con epicentro en Cortes de la Frontera (Málaga).
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