Mis recuerdos de Jesús Ruiz Fernández

Obituario

En el ejercicio de las responsabilidades políticas proyectaba un sentido institucional no impostado sino auténtico, natural; algo infrecuente en la política

Jesús Ruiz Fernandez.
Jesús Ruiz Fernandez. / DC
Ramón Vargas-Machuca Ortega
- Profesor emérito de la Universidad de Cádiz

12 de junio 2023 - 06:00

Mis primeros recuerdos de Jesús se remontan a 1977. Con algún compañero más del partido Izquierda Democrática Jesús acude a la sede del PSOE situada en la calle Pelota de Cádiz. Allí nos transmiten su intención de ingresar en la UGT y en el partido socialista. Fue una decisión coherente. Ese partido de inspiración cristiana lo había alentado y liderado Joaquín Ruiz Giménez; persona querida por quienes procedemos de la oposición progresista al régimen de Franco y valoramos positivamente su evolución política y su compromiso en los años cincuenta con los principios de la Europa democrática. Ese partido se definía de “izquierda no marxista, humanista, progresista e incluso laicista”. Tras el fracaso cosechado por esa Federación demócrata cristiana en las elecciones generales de 1977, el destino de un militante coherente con el ideario de aquel partido, que se disolvió pronto, era el PSOE. Fue el caso de Jesús.

Ruiz Giménez, nombrado ministro de educación en 1950, había intentado reformar el sistema educativo y rehabilitó a maestros y profesores apartados tras la guerra civil. Acabó siendo destituido por Franco en 1956 al enfrentarse al ministro de la Gobernación por su desacuerdo con las detenciones tras las manifestaciones estudiantiles en febrero de 1956, primer episodio significativo de la joven oposición universitaria que puso al régimen en un aprieto. Entre aquel grupo de jóvenes opositores al régimen, conocidos como la ”generación del 56”, estaba alguien muy admirado por Jesús Ruíz: Gregorio Peces-Barba, militante del PSOE, quien además de suceder en la cátedra a Ruiz Giménez, culmina su carrera política como Presidente del Congreso de los Diputados (1982-1986). Ruiz Giménez aglutinó a una parte importante de la oposición al régimen de Franco en torno a la revista Cuadernos para el Diálogo" (1963-1978), oasis de libertad de pensamiento y expresión en medio del erial informativo impuesto por el régimen.

Estos orígenes, principios y transiciones hacia el compromiso político son congruentes con una personalidad como la de Jesús Ruiz de talante afable, estilo moderado y conciliador, que siempre ha transparentado honestidad y sensibilidad social. Si a ello se le une el amor por su pueblo, su orgullo arcense, se comprende que en la primeras elecciones municipales de la democracia sus paisanos le dieran los votos suficientes para ser elegido primer alcalde de Arcos tras la dictadura. Ahí empieza su carrera como alcalde socialista desde 1979 hasta 1991. Un alcalde con empaque, orgulloso de serlo, tenaz y hábil en las instancias provinciales, regionales y nacionales en pro de satisfacer necesidades de sus vecinos y lograr aspiraciones legítimas de su pueblo. Esa manera de ser y hacer explican sus reiterados triunfos electorales que le convirtieron en un líder municipalista de la comarca de la Sierra de Cádiz.

En el ejercicio de las responsabilidades políticas que tuvo, que no fueron pocas ni poco importantes, Jesús proyectaba un sentido institucional no impostado sino auténtico, natural; algo infrecuente en la política. Fuimos compañeros en el Congreso de los Diputados desde 1986 hasta 1989. Nuestra buena relación se hizo más cercana tanto en su experiencia parlamentaria nacional como durante su mandato como Presidente de la Diputación de Cádiz (1991 a 1995). La gestión de Jesús Ruiz al frente de la Diputación Provincial se vio sacudida y afectada por turbulencias internas inmisericordes. En esos momentos unos pocos compañeros, empezando por nuestro añorado Eduardo García Espinosa y Jesús Ruiz, demostraron lealtad y fortaleza moral a raudales, algo que nunca uno puede olvidar, sabiendo que en política esas virtudes morales resultan bienes infrecuentes.

Pocos años después Jesús volvió también a la actividad docente. Desde entonces, el afecto mutuo y los mejores recuerdos permanecen intactos en mi cabeza y en el corazón. Descanse en paz, nuestro entrañable amigo y compañero.

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