La niña recibió dos notas con amenazas de muerte un mes antes del crimen
Los padres de la menor reconocen que no le dieron demasiada importancia en su momento, aunque lo pusieron en conocimiento de la Policía Local de Arriate y del instituto donde estudiaba su hija
María Esther Jiménez, la niña de 13 años asesinada en Arriate, había recibido dos notas con amenazas de muerte antes de aparecer su cuerpo sin vida en el interior de una caseta el pasado jueves. Escritas en hojas de libreta y echadas en el buzón de su casa, según confirmaron los padres de la joven. Precisamente, fueron sus progenitores los que recogieron las citadas notas, una llegada un mes antes de ocurrir los hechos y otra una semana antes, ante lo que pusieron lo ocurrido en conocimiento de la Policía Local de Arriate.
No obstante, tras preguntarle a su hija sobre si había tenido algún problema con alguien o si la habían amenazado, la menor lo negó por lo que decidieron no darle mayor importancia al considerar que se trataba todo de una "chiquillada" propia de jóvenes de su edad por cualquier pequeña disputa entre adolescentes.
Las dos notas se han convertido en otra de las líneas de investigación que sigue la Guardia Civil, que trata de confirmar si esas cartas realmente podían suponer una amenaza seria o si, como pensaron los padres, pudo tratarse de un hecho de menor importancia entre jóvenes de la localidad. No obstante, al conocerse esta noticia, la inquietud en el municipio aumentó ayer ante el temor de que el autor o autores de la muerte puedan ser del mismo pueblo.
Mientras tanto, los investigadores también han comenzado ya el análisis de las imágenes grabadas por las cámaras de seguridad de una sucursal de La Caixa, que se encuentra ubicada en la principal calle de la localidad y a escasos metros de un callejón que conduce hacia la casa de Esther y que continúa por otro pasadizo hacia la zona donde apareció el cadáver. Del análisis de las imágenes de aquella noche se espera poder comprobar si pudo pasar por la zona después de que se perdiese su pista, sobre las 21:00 horas del pasado miércoles o si pasó acompañada de alguna persona en las horas previas a su muerte.
Además, los investigadores podrían estar cerrando el círculo de personas entre los que se podría encontrar el sospechoso de la muerte de Esther. En concreto, según informó ayer Informativos Telecinco, la Guardia Civil contaría ya con un resultado de las pruebas de ADN realizadas que coincidiría en un 70% con uno de los varones a los que se les han tomado muestras durante los interrogatorios practicados, aunque este porcentaje obligaría a realizar más pesquisas para confirmar la sospecha y proceder a su detención.
A todo ello, sigue creciendo entre los vecinos el malestar por la actitud que siguen los agentes responsables de la investigación, que en la noche del miércoles realizaron una reconstrucción del día de la muerte de María Esther a la hora que se pierde su pista. En los controles se identificó a todas las personas que pasaron por las zonas que frecuentaba la joven y en las proximidades donde apareció su cuerpo, ya fuesen andando o en vehículos.
Los agentes preguntaron por qué estaban allí, a dónde iban y si solían pasar por esos mismos lugares de una forma habitual. Aquellos que respondieron que sí también les tocó recordar si vieron algo sospechoso la noche de la desaparición de Esther y qué recorrido realizaron. Muchos tuvieron que explicar sus costumbres, el recorrido que realizaban para ir de casa al trabajo o de casa a tomar una copa en el bar con los amigos. Tal fue la intensidad de los controles, que se llegaron a producir colas en las aceras para esperar el correspondiente turno. A pesar del malestar vecinal, los agentes del instituto armado, algunos de los cuales han participado en investigaciones tan conocidas como el caso de Fago, no dan mayor importancia a este hecho, al considerar que forma parte del normal proceder en este tipo de investigaciones.
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