Un millón y medio para consolidar los acantilados de la Fuente del Gallo
Medio Ambiente
Demarcación de Costas espera poder ejecutar los trabajos previstos a principios del próximo año con dinero de los fondos de recuperación entregado por la UE
Los acantilados de la costa de Conil llevan miles de años sometidos a la acción erosiva del mar, el viento, las lluvias... El imponente muro anaranjado que se alza a la espalda de playas como La Fuente del Gallo o El Roqueo necesita una importante inversión para consolidarlo y evitar accidentes tan desgraciados como el ocurrido en septiembre de 2016, cuando un desprendimiento de rocas mató a una mujer de 47 años que paseaba junto a su familia y que se acercó demasiado a la zona prohibida. En los últimos meses se han producido nuevos desprendimientos, aunque la buena señalización de la zona y la labor informativa del Ayuntamiento de Conil ha evitado nuevas tragedias.
Desde hace tiempo el Consistorio está solicitando que la Demarcación de Costas actúe en la zona y, al fin, parece que el proyecto está cerca de cristalizar. De hecho, esta misma semana Costas aseguraba a este diario que a principios del año próximo se espera poder iniciar las actuaciones, que tendrán un presupuesto de 1.738.000 euros y que es la alternativa consensuada con el municipio.
A nivel nacional Costas va a recibir 269 millones de euros de los fondos de recuperación para el periodo 2002/23. Con este dinero, que se prevé que se reciba a principios de 2022, se piensa acometer esta actuación en La Fuente del Gallo. Para ello Costas va a destinar 1.502.442,43 euros. Es una cifra importante, aunque la alternativa elegida por el Ayuntamiento para llevar a cabo los trabajos, la número 1 entre las cuatro que se propusieron, contemplaba una partida de 1.738.000 euros.
Juan Manuel Bermúdez, alcalde de Conil, quiso dejar claro que si se siguen las indicaciones los acantilados de la playa de La Fuente del Gallo no tienen por qué ser peligrosos. “Son elementos que por la erosión de los elementos se van desprendiendo. No es nada nuevo que caigan piedras, y casi siempre coinciden con época en la que se han producido lluvias. Entiendo que no hay que alertar a la población. La zona está perfectamente señalizada. Eso sí, entendemos que todo lo que sea mejorar en seguridad es bueno”.
Bermúdez recordó “el desgraciado accidente de 2016” y también la prohibición a través de señales situadas en la playa “de situarse bajo los acantilados. En una playa gallega muy famosa, la de Las Catedrales, también cayó una roca y mató a una persona”.
El mandatario conileño relató que el proyecto que finalmente podría convertirse en realidad a lo largo del primer trimestre del próximo año no es nuevo. “Viene desde 2017. Ya se presentó en Conil en su momento para llevarlo a cabo en El Roque y La Fuente del Gallo. Desde ese momento se analizaron las alternativas, de la más agresiva con los acantilados a la menor, porque entendíamos que las obras no deberían transformar el entorno. Nosotros pedimos en su momento que se iniciara un proceso participativo con los ciudadanos y así se hizo de manera telemática por culpa de la pandemia”.
Ese proceso de participación acabó eligiendo la alternativa 1, como ya se ha comentado. Consiste en una actuación global que engloba el tratamiento del acantilado por un equipo especializado en trabajos en altura para llevar a cabo varias actuaciones: la eliminación de bloques sueltos con posibilidad de vuelco, la retirada de escamas en voladizo y la extracción de rocas, lajas y bloques descomprimidos. Del mismo modo, al pie del acantilado se rellenarán oquedades con hormigón, además de construir una protección lineal de escollera caliza con el fin de frenar los procesos erosivos que azotan el acantilado. Se proyecta también la instalación general de señalización de advertencia.
Todas estas actuaciones vendrán acompañadas, además, de la ejecución de drenajes californianos mediante tubos de pvc ranurado, que permitirá la evacuación de agua subterránea, mejorando así la estabilidad global del acantilado.
Bermúdez reconoce que tienen reuniones periódicas con Costas pero “lo que queremos es que se haga ya, que se ejecute el proyecto para evitar más desprendimientos de rocas”.
Un paseo por La Fuente del Gallo
Porque lo cierto es que los acantilados conileños necesitan estos trabajos. Al bajar al Roqueo lo primero que encontramos es un gran cartel advirtiendo de no pasar por el peligro de desprendimiento. Incluso hay huellas muy visibles de los últimos, que hasta se han llevado por delante la barrera protectora de la escalera de acceso.
Ya en La Fuente del Gallo, en un día de fuerte viento de poniente y mar brava que aprovechan los surferos más intrépidos, paseamos a lo largo del arenal comprobando como en muchas zonas hay cuerdas para impedir acercarse a la pared rocosa. Hay carteles a cada pocos pasos, algunos de ellos incluso a pie del acantilado, pero el rastro de desprendimiento es visible conforme nos acercamos a la bajada del hotel Flamenco.
En la bajada principal a la playa de La Fuente del Gallo también se observan las huellas del fuerte oleaje y cómo la playa ha ido perdiendo arena con el paso de los años. Pese a todo, conserva esa belleza salvaje, con el puerto conileño al fondo dominando el paisaje.
Vecinos con los que conversamos reconocen que les gustaría que se acometiera el proyecto cuanto antes. “Nos encanta esta playa, y no tenemos ninguna sensación de que sea peligrosa, pero estaríamos más seguros si arreglaran el acantilado. En verano viene muchísima gente y cuando sube la marea hay poco espacio, porque no podemos acercarnos a la zona de rocas ante el temor de desprendimientos”.
Si todo marcha como promete Costas, para el próximo verano el acantilado ya estará afianzado.
14 Comentarios