Entre Leonardo y Marta, Arcos descansa
El pueblo vive una jornada de relativa calma mientras que 800 de sus vecinos permanecen desalojados por los efectos del temporal
El río Guadalete a su paso por Arcos
“Nosotros somos de aquí y conocemos bien el río. Jamás lo habíamos visto así. Bueno, sí, en 1996 vivimos algo parecido, pero no como lo de ahora”. Los vecinos de Arcos que en la mañana de este viernes se acercaban a ver, móvil en mano, la inmensa fuerza con la que el Guadalete discurría por el Barrio Bajo de Arcos de la Frontera se quedaban hipnotizados por el volumen de su caudal. Detrás del precinto policial que impedía el paso por el Puente del Algarrobo, gente que lleva toda la vida viviendo junto al río, no podían dejar de mirarlo. Agua bruta que brota ante los ojos y queda plasmada, como casi todo ahora, en una pantalla de siete pulgadas.
La estampa no deja indiferente a nadie y tiene su explicación. Tanto la presa de Bornos como la de Arcos estaban desembalsando agua con un caudal de 700 metros cúbicos por segundo, el máximo después de que los efectos de la borrasca Leonardo obligaran a abrir manualmente compuertas para que el desagüe fuese más rápido.
El río bajaba tan fiero desde la parte alta del pueblo que llegó a inundar –en parte– la plataforma superior del Puente del Algarrobo, paralelo al centenario Puente de San Miguel, que este viernes seguía resistiendo una jornada más de temporal aunque con importantes daños.
A escasos metros, un nutrido grupo de ánsares y gansos no se atrevían a meter sus dedos palmípedos en el Guadalete, que lo arrastraba todo a su paso. Las aves prefirieron permanecer juntas y secas al borde de la carretera. Inteligencia instintiva, seguro que más lista que la artificial.
Desde una vivienda próxima se oyen voces. Dos vecinos del Barrio Bajo de Arcos se afanan con recuperar a los animales de su finca, perros y gallinas sobre todo. “¿Todo bien por ahí, jefe?”, pregunta un guardia civil que patrulla la zona, restringida al tráfico rodado por precaución. “Todo bien, agente. No podemos dejar aquí a los animales. Anoche llegó el agua hasta aquí”, y señala el escalón del porche que da acceso al inmueble. “No entró dentro por muy poco”.
Lo cierto es Arcos amaneció este viernes con relativa tranquilidad después de que el pasado jueves, 5 de febrero, unas 800 personas tuvieran que ser desalojadas debido a la crecida histórica del río Guadalete por la borrasca Leonardo.
La saturación del pantano de Bornos obligó a verter agua hacia el pantano de Arcos, y de allí al río Guadalete. Ya esa noche se incrementó el caudal desembalsado, pasando de 450 a 700 metros cúbicos por segundo, una cantidad “ingente de agua”.
Como el comportamiento del río era impredecible, y lo sigue siendo, se procedió al desalojo de zonas inundables, como parte de la organización El Santiscal, el Barrio Bajo, Juan Carlos I y Padre Salesiano.
Y aunque esos 800 vecinos continuaban este viernes desalojados, en el pueblo más poblado y extenso de la comarca de la Sierra de Cádiz se respiraba cierta tranquilidad. Entre la borrasca Leonardo y la nueva borrasca Marta, que según las previsiones azotará este sábado a gran parte de Andalucía, Arcos aguantaba entre chaparrones intermitentes que daban paso a treguas de intenso sol el día después. Lo hacía con estoicismo, intentando recuperar la normalidad sin dejar de mirar al cielo y sin perder de vista al Guadalete.
“La ciudad se encuentra ahora en una situación de relativa calma”, decía el alcalde de Arcos, Miguel Rodríguez, quien también explicaba que se habían visto afectadas “partes de algunas viviendas” del Barrio Bajo y la Junta de los Ríos, aunque “no en un número cuantioso”.
“Parece que no vamos a tener una crecida mucho mayor que la que estamos teniendo actualmente, aunque efectivamente estamos hablando de una crecida histórica y por ello tenemos que mantener la calma, pero también la precaución”, afirmó Rodríguez.
Pese a ello, las autoridades municipales han decidido mantener el nivel 2 de emergencia hasta que no pasen las lluvias de este fin de semana. Esto supondrá que no se permitirá el retorno a sus casas de los vecinos desalojados mientras no pase el temporal más fuerte que se espera para la jornada de este sábado. El domingo habrá una nueva reunión de la Junta Local de Seguridad y se valorarán nuevas medidas, así como el retorno de vecinos.
Quienes siguen fuera de sus casas están hospedados en hoteles y en espacios municipales, como el pabellón polideportivo. También en casas de amigos y familiares. En los momentos más difíciles, las personas son capaces de sacar a relucir su lado más humano y solidario. O quizás no. El alcalde arcense aseveró que no le constan denuncias por robos en las viviendas que tuvieron que ser desalojadas, aunque precisó que se mantiene un dispositivo de seguridad para garantizar que no se produzcan hechos delictivos como esos.
Además, en zonas como el Barrio Bajo, que tenía complicaciones de acceso por tener cortado el Puente de San Miguel y por la crecida del río, se estableció un dispositivo para que sus vecinos no sufrieran desabastecimiento, de manera que se permitió el acceso de vehículos para suministro básico de alimentos y combustible y de emergencias.
Asimismo, la Delegación Municipal de Seguridad Ciudadana informó del corte de tráfico en el puente de la presa de Arcos, ofreciendo como alternativa para los vehículos procedentes de El Santiscal o la carretera Arcos-El Bosque la glorieta de la A-372 (antigua Venta Pajuelo) en dirección a la vía de la Central Térmica. Ahí, se va a acometer por parte de la Junta de Andalucía una obra de emergencia para contener el talud que sufrió un desprendimiento.
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