El acusado de matar a un hombre en La Línea inculpa a un tercero
Dice que se fue antes de los hechos
El Ministerio Fiscal solicita 18 años de prisión por asesinato y dos por amenazas
El acusado de acabar con la vida de Jonathan del Río en la madrugada del 30 de diciembre de 2013 en la zona 4 de la barriada de Los Junquillos, en La Línea, apuntó a un tercer amigo que pasó con ellos el día como autor de su muerte. El ministerio fiscal solicita 18 años de prisión para A.F.C. por asesinato con alevosía y otros dos años por amenazas graves a esta tercera persona, mientras que la defensa del acusado pide la libre absolución. Para ello argumenta que el imputado llevaba una pulsera telemática porque en ese momento estaba en tercer grado penitenciario y, según el GPS, se encontraba en su casa entre las 2:18 y 2:33 de ese día, mientras que los disparos tuvieron lugar en torno a las 2:22.
La Sección de Algeciras de la Audiencia Provincial de Cádiz acoge desde ayer un juicio con jurado popular, que tras analizar todas las pruebas decidirá su A.F.C. es culpable o no de los delitos que se le imputan. El acusado fue el primero en comparecer y según su relato él se marchó a su casa y dejó solos a Jonathan y a un tercero, A.C.F., al que señala como autor de su muerte. Precisamente esta tercera persona compareció ayer como testigo protegido.
Los hechos que se juzgan arrancaron el 29 de diciembre de 2013. Jonathan, el acusado y varias personas más se encontraban viendo peleas de gallos en un reñidero de La Línea en torno a las 17:00 horas, donde también tomaban algunas copas y, según algunos testigos, también drogas. Sobre las 20:00 una decena de hombres se fue a un local de alterne situado en Guadacorte, donde siguieron bebiendo. Poco después quedaron Jonathan, el acusado de su muerte, el testigo protegido y otra persona más, que se trasladaron a otro local situado en Los Cortijillos. En torno a medianoche el fallecido, el acusado y el testigo protegido decidieron volver a La Línea para "seguir la fiesta". Cuando llegaron al domicilio del presunto autor de los hechos, que reside en la zona 4 de Los Junquillos, los tres se bajaron del coche y A.F.C. fue a su casa para coger algo de dinero. Sin embargo, según los hechos que se juzgan, éste volvió con una pistola y disparó a Jonathan en la cara. El agredido intentó huir en su silla de ruedas, ya que estaba discapacitado tras haber sufrido un accidente de moto, pero recibió un segundo disparo por detrás que le causó la muerte prácticamente al instante. Los hechos los presenció un amigo de ambos, el tercer ocupante del coche, que ayer compareció como testigo protegido y al que ahora A.F.C. acusa de haber realizado los disparos.
El imputado relató que después de haber estado tomando copas y cocaína en estos locales de alterne aparcaron en las inmediaciones de su casa, en la avenida Virgen de la Palma. Allí, según relató, se despidió de Jonathan y del testigo protegido. Una vez que comprobó que en su casa su mujer y su hijo dormían se fue a casa de un vecino, donde estuvo hasta que amaneció. Al día siguiente se fue a Fuengirola a pasar la Navidad con su familia y, según contó, no se enteró de la muerte de Jonathan hasta que pasaron unos días, cuando un amigo le llamó y le explicó que lo estaban buscando por haberle matado. Entonces contactó con un abogado, que según expuso, le aconsejó que no saliera a la calle hasta que éste se lo dijera, algo que sucedió a finales de enero.
El acusado hizo hincapié en que se llevaba muy bien con el fallecido y que nunca había tenido ningún problema. Su defensa agregó que el acusado, el fallecido y el testigo protegido tomaron sustancias como hachís y alcohol. También argumentó que el hecho no puede ser constitutivo de asesinato porque no cuenta con agravante de alevosía, y porque al haberse realizado el primer disparo de frente debería ser homicidio, con eximente de defensa propia. También indicó que el arma homicida no fue intervenida y que al inculpado no se le hizo la prueba pericial para comprobar si en su cuerpo quedaban restos de haber usado un arma de fuego.
Según el testigo protegido, una vez que llegaron a la calle Virgen de la Palma esperaron a que el acusado regresara con el dinero para seguir de fiesta, pero que al acercarse vieron que portaba un arma. El fallecido, con signos de sorpresa y nerviosismo, preguntó si era para él y el inculpado le disparó desde una distancia corta.
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