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"La actitud de Jiménez Barrios le debería inhabilitar para el cargo"

La nueva secretaria del PSOE de Chiclana, Cándida Verdier, incendia el proceso congresual de su partido acusando al presidente provincial de promover la división

Cándida Verdier (segunda por la derecha) sonríe antes de la rueda de prensa de ayer junto a José María Román.
J.m.reina/F.s.zambrano Chiclana/Cádiz

06 de septiembre 2012 - 05:01

El proceso de los congresos locales que el PSOE desarrollará en toda la provincia a lo largo del presente mes de septiembre ya tiene su primer incendio. Y esas llamas curiosamente no se han avidado por las diferencias entre los críticos (o pizarristas) con los oficialistas (o griñanistas). Esa división, que se mantiene e incluso en algunas localidades se ha agrandado aún más, quedó ayer en segunda línea después de que estallara la guerra en la agrupación de Chiclana, una de las más numerosas de la provincia y que está alineada, casi al cien por cien, con José Antonio Griñán y con Irene García.

Quien explotó ayer fue la nueva secretaria general de esta agrupación socialista, Cándida Verdier, vencedora del congreso local celebrado la noche del martes y que pidió públicamente y con toda la energía posible la dimisión del presidente provincial del partido, el también chiclanero Manuel Jiménez Barrios, a quien acusó de promover la división entre la militancia.

Once horas después de su ajustadísimo triunfo en el congreso local -Verdier ganó por un único voto de diferencia a la lista alternativa encabezada por Cristina Saucedo, delegada territorial de la Junta-, la nueva secretaria local de los socialistas chiclaneros no dudó en acusar al "aparato viejo del PSOE de Chiclana" y, en especial, al presidente provincial, Manuel Jiménez Barrios, de haber lanzado un "ataque frontal" contra la candidatura que ella lideraba.

Un comportamiento que, en el caso de Jiménez Barrios, Verdier destacó que "le debería inhabilitar" para el cargo que desempeña, una responsabilidad que puso en el tejado de los órganos provinciales, "a los que les compete también valorar y censurar dicha actitud".

Verdier, que compareció ante los medios acompañada entre otros por el nuevo presidente local del partido, José María Román, denunció que "hemos visto con verdadera estupefacción cómo el presidente provincial ha sido el máximo responsable de provocar esta división en el partido y todo ello después de recibir el apoyo unánime de esta agrupación para ser presidente provincial y cuando tenía el encargo de la secretaria general, Irene García, de buscar la integración y la unión de todos". "Pese a ello -subrayó- optó por promover la división en un ejercicio irresponsable y sectario para salvar su proyecto personal por encima del de la agrupación local".

Pero no se quedó ahí porque también afirmó que los miembros de la candidatura encabezada por ella -siempre bajo el auspicio de José María Román- "hemos sido atacados por estar en el proyecto de Irene García, a la que quieren tener atadas de manos", dijo en referencia a Jiménez Barrios y a otros miembros de la dirección provincial del partido. Y añadió que "a lo largo de este tiempo hemos trabajado en favor de la unidad y de la integración, realizando los correspondientes ofrecimientos a Jiménez Barrios y a Cristina Saucedo". "Pero éstos han sido rechazados y lo lamentamos porque, pese a tratarse de personas que han estado y están a sueldo del partido, optaron por la confrontación", apostilló. Dicho esto, Verdier calificó la victoria de "difícil, ya que nosotros, la verdadera lista de la renovación, hemos tenido que derrotar a la coalición de históricos que no acepta que su tiempo ya pasó".

Esta reacción de la nueva secretaria local del PSOE chiclanero supone el primer misil que da de lleno en la línea de flotación de la ejecutiva provincial que lidera el tándem Irene García/Manuel Jiménez Barrios. Además, la victoria de Verdier deja en situación de debilidad a Cristina Saucedo, flamante delegada de la Junta, siembra dudas sobre la convivencia en el Grupo Socialista de la Diputación, donde José María Román es el portavoz titular aunque bajo la tutela de Irene García y, además, abre una brecha en un sector griñanista de la provincia que logró una victoria histórica en el congreso provincialde julio pero que dirige el PSOE de Cádiz con el respaldo exiguo del 56% del partido.

El congreso de Chiclana se ha convertido así en el primero de los puntos calientes de un proceso interno del PSOE gaditano que aún tiene por delante citas decisivas en las que griñanistas y críticos volverán a dirimir sus diferencias.

Hasta ahora, aparte del de Chiclana, los oficialistas han mantenido sin problemas su supremacía en agrupaciones como las de Trebujena y Rota, mientras que la corriente crítica sigue siendo la predominante en La Línea y Conil. De los congresos que quedan, y en lo referente sólo a las poblaciones grandes o medianas, los afines a Griñán no deberían tener problemas para seguir manteniendo Sanlúcar, San Roque o Tarifa, mientras que los pizarristas se ven ya ganadores en localidades como Puerto Real, Barbate o Los Barrios.

Todo apunta a que ambos bandos presentarán candidaturas propias en El Puerto, Arcos o Vejer, con resultado a priori incierto en los tres casos, aunque las grandes batallas se presagian en las cuatro ciudades más importantes de la provincia, es decir, Cádiz, Algeciras (hasta ahora ambas en manos de los críticos), Jerez y San Fernando (dos agrupaciones controladas los últimos años por los griñanistas). El resultado final de todo este proceso puede equilibrar o desequilibrar las fuerzas en la composición final del comité provincial socialista.

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