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Marina del Puerto ordena ejecutar el cierre del chiringuito La Calita

Una manifestación recorre Puerto Sherry para protestar contra la clausura del negocio de Pedrito García

Pedrito García, en la manifestación que recorrió Puerto Sherry para protestar contra la clausura del chiringuito que regenta dede 1995.
Carlos Benjumeda El Puerto

17 de mayo 2013 - 05:01

Finalmente, no ha sido la Autoridad Portuaria Bahía de Cádiz (APBC) quien ha ejecutado el desahucio del negocio de Pedrito García. El conocido autor de Carnaval y empresario hostelero no se ha visto fuera de su negocio por la acción pública de la administración. Ha sido la Sociedad Marina del Puerto, concesionaria de la explotación de Puerto Sherry, la que ha pedido la ejecución de la sentencia judicial emitida el pasado 13 de febrero, que admite la tesis de que el chiringuito se encuentra sobre terrenos pertenecientes a la concesión administrativa del puerto deportivo.

La línea de delimitación de dicha concesión, según denuncia Pedrito García, fue modificada de forma unilateral en 2011, para incluir el terreno donde está ubicado el chiringuito La Calita, donde él y su familia vienen ejerciendo su actividad hostelera desde hace 19 años. "Aquí empezamos de cero, y donde había arena ahora hay césped y palmeras. Esto está que parece un edén de bonito", manifestaba ayer Pedrito García, que expresaba además su rechazo a irse del chiringuito, situado en un enclave privilegiado, junto a la entrada de Puerto Sherry, sobre un talud con vistas a la playa del Aculadero. "Yo no me voy de aquí, este es mi casa. Yo me ha labrado aquí mi futuro con mi familia y mi trabajo", insistía en sus declaraciones a los medios, recordando el tiempo que permaneció al frente del chiringuito pese al panorama desolador que ofrecía Puerto Sherry en los años de la quiebra del puerto.

Cuando Pedro García realizaba estas manifestaciones, el negocio ya había sido clausurado y el jardín se encontraba atestado de personas que acudieron a apoyarle y expresar su oposición al desahucio. El lanzamiento judicial estaba fijado para las doce del mediodía, pero a las diez de la mañana, tres furgonetas del Cuerpo Policía Nacional con más de 15 efectivos de la UPR, con abundante material antidisturbios, rodearon el lugar para no dejar entrar a nadie más que al propietario, que tras recibir la orden de desalojo de los funcionarios del Juzgado tuvo que ver cómo varios operarios mandados por Puerto Sherry clausuraban con candados y cadenas todas las entradas al chiringuito, que quedaba así oficialmente clausurado. En el interior quedaban los enseres propios del negocio y numerosos objetos personales de Pedrito García, como la guitarra con la que compone sus canciones de Carnaval. En el aire, cinco puestos de trabajo de un negocio familiar cuyo futuro es incierto.

La reunión mantenida el lunes pasado por el portavoz del grupo municipal socialista, David de la Encina, con el gerente de Puerto Sherry, José Luis Tejada, para tratar de frenar la ejecución del desahucio, no produjo los resultados esperados. La sociedad concesionaria exigió la ejecución de la sentencia, a diferencia de la Autoridad Portuaria, que el pasado 21 de enero se personó en el chiringuito para proceder al desalojo y posteriormente reconsideró su posición y se mostró dispuesta a negociar.

Ya en aquel primer intento de desahucio, más de un centenar de personas acudieron al chiringuito para arropar a Pedro García y a su familia: personas relacionadas con el mundo del Carnaval, miembros del Foro Social, Ecologistas en Acción, colectivos vecinales y clientes del establecimiento. Muchos de ellos acudieron también ayer al chiringuito, encontrándose cuando llegaron que Puerto Sherry había ejecutado ya la clausura del establecimiento, decidiendo entonces como medida de protesta recorrer en manifestación el puerto deportivo hasta las oficinas de la torre de control, mientras otro grupo permanecía en la jardín del negocio.

En una imagen poco común en un puerto deportivo, un centenar de manifestantes recorrió el interior de las instalaciones portando pancartas y coreando eslóganes en contra de los "tiburones", y proclamando que "La Calita no se cierra", observados por los vigilantes y el capitán de puerto. La protesta se desarrolló de forma pacífica y sin incidentes. Paralelamente, varios furgones de Policía Nacional volvieron de nuevo a La Calita, al recibir el falso aviso de que se estaban produciendo destrozos.

Con posterioridad a la manifestación se personaron en el chiringuito los concejales del PSOE, IU e IP, que al finalizar el Pleno ordinario acudieron a La Calita para interesarse por la situación y mostrar su apoyo a Pedro García y su familia.

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