Libertad sin fianza para José y Jesús Guzmán, detenidos ayer en Barbate
Sucesos
El juez ha decidido soltar a los dos miembros de la familia Guzmán que eran buscados por la Guardia Civil desde el altercado en su cuartel de la pasada semana
La Guardia Civil detiene a los hermanos Guzmán por el altercado en el cuartel de Barbate
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El juez de Barbate ha puesto en libertad sin fianza a José y Jesús Guzmán, los dos hombres detenidos ayer por la Guardia Civil tras varios días de búsqueda en relación a unos incidentes ocurridos en el cuartel de la Benemérita de la localidad.
Al igual que ya sucedió el pasado fin de semana, cuando el titular del juzgado barbateño decidió poner en libertad a los otros tres implicados en los sucesos (dos hombres y una mujer), este martes ha tomado la misma decisión. No le ha temblado el pulso ni siquiera después de que la Fiscalía recurriera su anterior decisión. El juez entiende, en contra de la opinión de Fiscalía, que no hay motivos suficientemente graves para dictar prisión provisional comunicada y desde esta mañana José y Jesús han podido volver a sus domicilios.
El abogado que defiende a los Guzmanes ha confirmado esta noticia a este diario y ha apuntado además que entre "la familia Guzmán y los Cuervos no hay ningún problema, en contra de lo que este periódico publicó ayer". También aseguró que "no se puede hablar de clanes, sino de familias" y que "en ningún momento se intentó asaltar el cuartel de la Guardia Civil como en algunos medios nacionales se ha querido vender. Fue un suceso puntual, un altercado callejero, y no se puede seguir elevando la tensión en el pueblo de Barbate", dijo.
Hay que recordar que la Guardia Civil detuvo ayer lunes a los hermanos José y Jesús Guzmán por el altercado que la semana pasada tuvo lugar en el cuartel de Barbate en el que varios agentes sufrieron insultos y descalificaciones por parte de los componentes de este clan familiar después de que algunos de sus integrantes hubiesen sido retenidos en un control de circulación donde a punto estuvo un agente de ser atropellado. Tras ser detenidos, fueron puestos en libertad por la el Juez.
Ante esta circunstancia el pasado viernes la Fiscalía de Cádiz presentó un recurso directo de apelación contra el auto que dejó en libertad a los tres detenidos tras el altercado ocurrido el pasado martes ante el cuartel de la Guardia Civil de Barbate, cuando un grupo de personas increparon e insultaron a varios agentes.
La acusación pública ha recurrido la puesta en libertad de los tres arrestados toda vez que ha valorado el riesgo de reiteración delictiva, la situación actual de Barbate, la posibilidad de que los implicados reiteren los ataques a las víctimas, con las que van a coincidir por la calle, así como la extensión de la sensación de impunidad que se está extendiendo. Todo estos argumentan justifican sobradamente la medida de prisión provisional, según la Fiscalía
El incidente
El miércoles varias patrullas de distintas unidades de la Guardia Civil se encontraban apostadas junto a la puerta del cuartel de Barbate a raíz de que el pasado martes varios agentes sufrieron insultos y descalificaciones por parte de los componentes de un clan familiar, muy conocidos en la localidad, después de que algunos de sus integrantes hubiesen sido retenidos en un control de circulación donde a punto estuvo un agente de ser atropellado.
La Guardia Civil detuvo a dos personas, un hombre y una mujer, como responsables de los hechos. Ambos detenidos son hermanos, como confirmaron fuentes de la Benemérita, y habrían participado en el altercado en el que una veintena de personas, con diversos antecedentes, se desplazaron al cuartel profiriendo amenazas e increpando a los guardias civiles que allí se encontraban. La Guardia Civil confirmó poco después una tercera detención.
El incidente sucedido el martes en el cuartel de la Guardia Civil de Barbate ocurrió minutos después de que una patrulla parara a un coche que circulaba a gran velocidad con cuatro hombres mayores de edad en su interior. Tras darle alcance, ordenaron a sus ocupantes que abandonaran el vehículo.
En ese momento, uno de ellos se introdujo nuevamente en el vehículo, dando un acelerón que estuvo a punto de arrollar a uno de los agentes de la Guardia Civil. Estos les recriminaron el acto y los cuatro hombres comenzaron a increparles en ese mismo lugar.
Una hora después de este suceso, unas 20 personas, entre las que se encontraban dos de los ocupantes del vehículo -hermanos junto con otro varón y una mujer- se personaron en el puesto de Barbate y comenzaron a increpar a los agentes allí presentes.
Fuentes de la Guardia Civil han indicado que la veintena de individuos son casi todos pertenecientes a una misma familia conocida de la zona que, además, acumulan varios delitos de tráfico de drogas, lesiones, amenazas, delitos contra la seguridad vial y contra el patrimonio, entre otros.
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