Provincia de Cádiz

Hoteles y bares sacan partido de la 'motorada' aunque el evento ha decaído

  • Las ciudades de Jerez y El Puerto rozan el lleno y la provincia supera el 88% de ocupación media pese a la crisis · La hostelería acusa el bajón del gasto de los aficionados

Decenas de camiones, grúas, técnicos y operarios terminaron ayer de desmontar el Scalextric en el que se han convertido durante el fin de semana el circuito de Jerez y sus inmediaciones. Era lunes de resaca motera en la provincia, este año menos fatigosa de lo habitual porque en este Gran Premio se han moderado los grandes excesos propios del evento. Más control en las carreteras y en las ciudades de Jerez y El Puerto; menos accidentes que lamentar; menos motos sobre el asfalto y moteros en el circuito. Y también menos beneficios en bares y hoteles, que están acostumbrados a hacer el agosto en la extraordinaria vorágine de las dos ruedas. Menos ingresos. No pocos.

Los empresarios de la hostelería se conforman con lo cosechado durante el fin de semana "dado el escenario de crisis", repiten en coletilla todos y cada uno de los consultados. Los hoteleros son los que ofrecieron ayer el mejor balance del Mundial. Pese a que durante todo el fin de semana fue sencillo encontrar habitaciones disponibles en Jerez y El Puerto, los dos epicentros de la motorada registraron ocupaciones superiores al 94%, según los datos de la patronal de hostelería Horeca (800 asociados), que están basados en encuestas a empresarios.

"No ha habido lleno como en las últimas ediciones, pero se han superado las previsiones que teníamos hace una semana gracias a las reservas de última hora. La verdad es que no nos podemos quejar", valora Antonio Real, presidente de la asociación provincial de hoteleros de Horeca.

Real admite que los precios han bajado, pero lo hacen en una horquilla de tarifas que pueden duplicar las de un fin de semana en casi cualquier capital europea. En Jerez, los hoteles de cuatro estrellas han vendido cada noche -viernes y sábado- a un precio de entre 200 y 250 euros; y los de cinco estrellas, a una media de 325 euros. Los tres y cuatro estrellas de El Puerto -siempre con excepciones- se han situado en torno a los 200 euros por noche, según los cálculos realizados por este periódico con las tarifas de una docena de hoteles de ambos destinos la semana pasada.

La combinación de Puente de Mayo, Mundial de Motos y buenas previsiones meteorológicas -amargadas al final por el levante- ha atraído a miles de visitantes también a la costa. Chiclana (87% de ocupación), Cádiz (90%), Conil (88%) y Rota (95%) superaron el fin de semana con buenos resultados aunque algo inferiores a las del año pasado, según las estadísticas de Horeca. Los empresarios, pese a su satisfacción, han recalcado que "nada es como en otros años".

El bajón de la motorada de 2009 se ha dejado notar más en cafeterías, bares y restaurantes, asevera el presidente de Horeca, Antonio de María. "Las cosas están muy difíciles para la hostelería". En la Ribera del Marisco de El Puerto, donde ayer sólo los trazos de neumáticos quemados recordaban el éxodo motero, los empresarios coinciden en que los aficionados han recortado sus presupuestos para el Mundial.

Manuel Ruiz, uno de los encargados de la marisquería Romerijo, señala que el establecimiento mantiene una clientela "muy fiel" aunque admite, sin dudarlo, que "la gente se ha gastado menos". "Antes se permitían más lujos", añade Giovanni Clavijo, gerente del bar La Antigua.

En El Puerto aún no se ha extinguido el debate sobre el cierre del tráfico a las motos en el entorno de la ribera del río. Hay quienes ven en esta medida un obstáculo para la hostelería, como Francisco Javier Trujillo, encargado del restaurante La Andana: "Hemos perdido clientes porque no han podido llegar con facilidad a la zona. Había que dar unos rodeos tremendos". Otros, como José María Godínez, director del Hotel Los Jándalos, defienden que el cierre del centro ha acabado con el "desmadre" que sufría la ciudad durante la motorada. "Si queremos mantener un turismo y una oferta sobre criterios de calidad, ésta es la fórmula adecuada. La ciudad ha dejado de ser un basurero, un descontrol total, la sede de la gamberrada nacional como hace años, y ahora existe un equilibrio y una seguridad", apuntó.

Jerez viene de vuelta y este año ha reabierto parcialmente el centro urbano tras dos años de blindaje. La medida no ha disgustado a los vecinos, pero tampoco ha satisfecho del todo a los comerciantes, que acusan tanto el bajón del número de moteros como su menor capacidad de gasto. El presidente de la Asociación de Comerciantes del Centro (Acoje), Fernando García, subrayó ayer que "la motorada ha sido bastante negativa" para la hostelería: "Entre los aficionados ha calado que Jerez es una ciudad blindada durante el Mundial y eso termina notándose. En puntos de concentración motera, como Mamelón o Plaza de Vargas, los resultados han sido flojos. Estamos pagando el pato de los dos años de cierre", lamentó el portavoz de Acoge.

La Asociación Unión de Comerciantes de Jerez (140 miembros) coincide en el análisis. "Creemos que el Ayuntamiento ha hecho lo correcto esta edición, pero vamos a tardar en recuperarnos de los daños producidos en los dos últimos años. Han sido una losa para el centro", señaló su presidente, Manuel García. A este capítulo de quejas se ha sumado la oposición en el Consistorio jerezano.

Mientras, los ayuntamientos de Jerez y El Puerto se felicitaron ayer por el éxito de sus dispositivos para el fin de semana. Pilar Sánchez, regidora jerezana, presumió de haber alcanzado "los objetivos de seguridad, convivencia y rentabilidad". El Consistorio de El Puerto también advirtió una menor afluencia de público en "la motorada más tranquila".

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