Historia de niños y mayores
El próximo viernes el Centro de Acogida Infantil de Puerto Real tiene previsto cerrar sus puertas tras más de 40 años en la Villa · Aquí, algunos detalles y recuerdos
En el Centro de Acogida Inmediata Infantil de Puerto Real están trabajando esta semana con normalidad, con toda la normalidad posible. Los niños que allí quedan tendrán su fiesta de fin de curso, a pesar de que el viernes todo apunta a que cerrará sus puertas para siempre. Son como una familia y son profesionales, aunque seguramente la procesión vaya por dentro. "Imagínese, hay gente que lleva aquí trabajando toda su vida". Es la respuesta a las preguntas de este periódico.
Su director nos cuenta algunos recuerdos y detalles que hacen resaltar la labor de los trabajadores a lo largo de los años. "Aquí vienen bastantes menores que han pasado por el centro, ya mayores, y ninguno tiene mal recuerdo. Vienen fundamentalmente a encontrar sus raíces pero recuerdan muchas cosas buenas", apunta. "Lo bien que han salido niños de aquí que entraron fatal...", comentaba también un antiguo trabajador de la Casa Cuna.
La historia de niños, los tutelados y atendidos en la Casa Cuna, y mayores, sus trabajadores, comienza hace más de 40 años. Tiene su origen en la antigua Casa Cuna de Cádiz, que luego pasó en los años setenta a ser el Hogar Infantil Provincial de Puerto Real de Diputación. Cuando las competencias en materia de tutela de menores pasaron a la administración autonómica, la institución provincial siguió gestionando el centro con un convenio que se firmaba todos los años hasta éste y los trabajadores han sido y son de esta institución.
Entonces estaba en Las Canteras -el edificio que muestra la imagen de al lado-. Allí tenían cabida hasta unos 250 menores y trabajaron más de 80 personas.
Nada que ver con el centro actual. "Todos los trabajadores, funciones y medios se han ido adaptando a la nueva normativa y ahora es un piso, una gran familia". Un niño del centro va al colegio, se le preparan las comidas tiene su rato de siesta o sus actividades extraescolares y en verano va a sus campamentos. Se intenta que viva una vida como otro niño dentro de sus circunstancias particulares. Allí son atendidos por trabajadores sociales, psicólogos, toda una atención especializada pero también cariño . "Todo lo que permite dotar al menor de herramientas necesarias para sobreponerse a las experiencias y afrontar con éxito su nueva situación", afirmaban los trabajadores de la bolsa en un comunicado enviado.
En 1998 se inauguraba la nueva casa, que ahora parece que se ocupará para otros menesteres. En este reportaje se puede ver al por entonces consejero de Asuntos Sociales, Isaías Pérez Saldaña, el día de su inauguración. La información publicada entonces en Diario de Cádiz apuntaba que contaba con habitaciones, con comedor, salón multiusos, cocina, despachos, almacén y lavandería, además un patio y 38 trabajadores para "acoger a pequeños que se encuentran en grave situación de desprotección y desamparo".
Hace tres años dejaron de atenderse a los lactantes, como quizás principio del final, para sólo atenderse a niños de 3 a 12 años de edad. Los chicos atendidos pasaron a ser 11 en los últimos tiempos. El diputado de Bienestar Social, Antonio García, afirmó esta semana que los niños ya tienen un nuevo destino y sus trabajadores fijos también después de "un gran esfuerzo". La bolsa de trabajadores de sustituciones o bajas -algunos con más de diez años-que no serán recolocados se quejan de las prisas con que se ha buscado salida a los niños y siguen intentando que la historia no pare el 30 de junio.
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