Condenado a 18 años por abusar de tres menores en El Puerto
La Audiencia Provincial de Cádiz considera probado que el hombre mantuvo relaciones sexuales con las niñas desde el verano de 2014 hasta octubre de 2016
La Audiencia Provincial de Cádiz ha condenado a un hombre a la pena total de 18 años y nueve meses de prisión por abusar sexualmente y de manera continuada de tres menores en la localidad gaditana de El Puerto. En concreto, el tribunal de la Sección Cuarta considera que el acusado es autor de tres delitos de abuso sexual y un delito de exhibicionismo.
El pederasta, de 55 años a la fecha de los hechos, estaba divorciado y aprovechaba que las amigas de su hija -de entre 12 y 14 años- se quedaban a dormir en su domicilio para mantener relaciones sexuales con ellas sin su consentimiento. Estos episodios se prolongaron en el tiempo durante dos años, desde el verano de 2014 hasta octubre de 2016. La madrugada del 21 a 22 de octubre de ese año, el hijo varón del procesado, de tan solo 12 años, descubrió lo que hacía su padre con las menores y decidió contárselo tanto a su madre como a las madres de las víctimas.
Así pues, la sentencia recoge como hechos probados que en los meses de julio y agosto de 2014 dos hermanas, ambas menores de edad, pasaban fines de semana con los hijos del encausado en su domicilio y pernoctaban allí. El acusado aprovechaba estas circunstancias para "jugar a las cosquillas" con las chicas y tocarlas en sus partes íntimas con ánimo libidinoso. Además, cuando las niñas echaban la noche en su casa, el hombre se mostraba desnudo.
Durante esos fines de semana, apunta la resolución judicial, el ahora condenado colocaba colchones en el salón de la vivienda, en los cuales dormían las dos hermanas, su hija y él. Al hijo varón, por contra, no le permitía dormir allí y lo obligaba a permanecer en la habitación de arriba del inmueble.
Una de esas noches, ya en el verano de 2016, el pedófilo, "completamente desnudo", despertó a una de las hermanas mientras restregaba sus genitales con el pie de ésta. Estuvo así varios minutos hasta que la menor logró que se retirara. Por esta razón, esta chica dejó de acudir a su domicilio.
De otra parte, desde el verano de 2014 y hasta finales de octubre de 2016, el hombre seguía acostándose desnudo junto al resto de las víctimas en los colchones que disponía en salón de su casa los fines de semana que las adolescentes se quedaban allí. De esta forma, comenzó a abusar sexualmente de la otra hermana. Ella le decía que la dejara tranquila y, aún así, él repitió los episodios de abusos en numerosas ocasiones.
Según apunta la sentencia, una tercera víctima comenzó a frecuentar la vivienda del pederasta porque éste le regalaba tabaco. Una vez ganada su confianza, el encausado pidió a la menor que le hiciera una felación, si bien ésta se negó y se marchó. Posteriormente, en otras visitas de la adolescente al domicilio del acusado, éste le volvió a insistir en realizar actos sexuales, los cuales se fueron sucediendo de manera frecuente hasta que la joven inició una relación sentimental con un chico de su edad, momento en el que cesó sus encuentros con el procesado.
Las actuaciones del pederasta, expone la resolución judicial, vinieron produciéndose hasta la madrugada del 21 al 22 de octubre de 2016. Esa noche el encausado dispuso nuevamente los colchones en la planta baja de su vivienda y, una vez más, comenzó a abusar sexualmente de una de las denunciantes. Sin embargo, dicha madrugada el hijo varón del pedófilo, de 12 años de edad, sí se quedó a dormir en el salón y se percató de todo lo que estaba haciendo su padre con la menor y de cómo ésta le rechazaba. Molesto con la actitud de su progenitor, el chico le contó lo sucedido a su madre y a las madres de las víctimas.
Además de la pena de 18 años y nueve meses de cárcel, el tribunal de la Sección Cuarta de la Audiencia Provincial de Cádiz ha impuesto al acusado la prohibición de acercarse y comunicarse con las querellantes, a las que debe indemnizar en la cantidad total de 75.000 euros por los daños causados a raíz de los episodios sufridos.
El juicio de este procedimiento se celebró el pasado mes de julio en el Palacio de Justicia de la capital gaditana. El encausado llegó a la vista oral procedente del centro penitenciario Puerto 2 y fue representado por un abogado del turno de oficio.
En caso de que el procesado decida recurrir esta sentencia de primera instancia, permanecerá igualmente privado de libertad, pues el tribunal gaditano ha acordado prorrogarle la prisión preventiva hasta el 8 de marzo de 2026.
La resolución judicial no es firme y puede ser recurrida en apelación ante la Sala de lo Civil y Penal del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA).
Las secuelas psicológicas de los abusos
Las menores víctimas de este caso sufrieron graves consecuencias psicológicas a raíz de los abusos: malestar y reacciones fisiológicas asociadas a los hechos denunciados, pesadillas con efectos negativos, sentimientos de suspicacia hacia los hombres de mediana edad, sentimientos de inseguridad en la vía pública, alteraciones cognitivas, estado emocional negativo (como miedo, culpa, tristeza, vergüenza y confusión), reducción de la expresión de las emociones positivas, comportamiento irritable y autodestructivo, arrebatos de furia que se tradujeron en agresiones verbales y huidas del hogar, pobre control de los impulsos sexuales, baja autoestima, problemas de concentración, nerviosismo y alteraciones del sueño, entre otras secuelas que enumera la sentencia. Una de las denunciantes requirió además tratamiento especializado dentro del Programa de Evaluación de Menores Víctimas de Violencia Sexual.
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