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Orden de actuación de la tercera sesión de preliminares

Cae otro contrato de Navantia y peligran varios grandes cruceros por la huelga del metal

La empresa advierte a varios armadores que no garantiza sus trabajos debido al conflicto

J. Benítez Cádiz

12 de abril 2013 - 05:01

Lo que hasta hace unos meses era un temor se ha convertido ya en una realidad. A principios de mes era la compañía Iberocruceros la que se veía forzada a llevarse su Grand Holiday al astillero de Marsella, a la vista de que en el de Cádiz no se le garantizaban los calendarios acordados para su reparación debido a la huelga del metal.

Ahora, otra víctima del conflicto laboral en el seno de las contratas. Ayer mismo, a las seis de la mañana debería haber entrado en dique para una reparación de poco más de dos semanas el carguero AMI, pero no será así. Fuentes del sector confirmaron ayer que el armador del AMI recibía este mismo lunes una llamada desde Navantia con una advertencia en la que se le avisaba de que su buque sería bienvenido en sus diques, pero desde el propio astillero se le advertía al armador de que el conflicto creado en torno a las industrias auxiliares le impedía garantizarle el cumplimiento en tiempo y forma de cualquier acuerdo.

Los empresarios del puerto de Cádiz (Apemar) y los transitarios de Ateia decidieron dar ayer la voz de alarma. Se fue el GrandHoliday, se ha ido el AMI, son los hecho consumados. Ante tal situación advierten de un peligro inminente: que la todopoderosa Royal Caribbean se eche para atrás y, tras recibir otro aviso de Navantia advirtiéndole de que, con la huelga del metal no le garantiza las reparaciones ya concertadas para el 23 de este mes, se lleve el crucero Brillance of the Seas para otro astillero, posiblemente Lisboa o Alemania. Esto le generaría a las cuentas de Navantia otro agujero que se sumaría a los cinco millones perdidos con la marcha de Iberocruceros.

Los empresarios y transitarios, personificados en sus respectivos presidentes, Emilio Medina y Juan Vidal, confiesan que peligran otros contratos de Navantia, muchos de ellos consignados por miembros de sus colectivos. Por ejemplo, el de la también norteamericana Disney Cruises. La intención de esta compañía era traerse a la factoría de Cádiz para su reparación a su Disney Magic, un buque singular por su tamaño, por su estética y porque sería abrirle las puertas a una empresa que llegaría cargada de dólares y ansiosa por encontrar un astillero en Europa que le garantice un buen trabajo y cortas estancias en dique.

El contrato con Disney se negocia a puerta cerrada y lejos de la factoría, para que los humos de las manifestaciones y concentraciones no enturbien las conversaciones.

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