Ay, que te comoLJosé MonforteLas cañaíllas de la marisquería Bernardo de Chiclana
Os bichos de concha son una cosa la mar de atractiva. Entre ellos, uno de los más agradecidos es la cañaílla, porque tienen el bicho gordo y por lo menos el esfuerzo de sacarlos vale la pena.
El otro día probé unas que estaban en un punto de cocción extraordinario y además tenían un sabor de esos a mar intensos. El espectáculo lo disfruté en Casa Bernardo en Chiclana, un sitio cercano al mar en el que la materia prima que se ofrece suele brillar siempre a gran altura.
Después o antes se puede dar uno un buen bañito en la playa de La Barrosa que está solamente a unos pasos, ya para solidarizarse un poco con la cañaílla, a la que le viene estupendamente, como sabrán, el agua del mar para su cocción. Y a mí me viene estupendamente para refrescarme.
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