Carmen Mateos Perales | Estudiante de cocina “La televisión ha hecho mucho daño al mundo de la hostelería y a los cocineros”

  • La portuense ha sido preseleccionada en la VII edición del premio Promesas de la Alta Cocina, organizado por el prestigioso instituto superior de hostelería ‘Le Cordon Bleau’

Carmen Mateos Perales en las instalaciones del Grado Medio de Cocina y Gastronomía en el instituto Juan Lara, en El Puerto. Carmen Mateos Perales en las instalaciones del Grado Medio de Cocina y Gastronomía en el instituto Juan Lara, en El Puerto.

Carmen Mateos Perales en las instalaciones del Grado Medio de Cocina y Gastronomía en el instituto Juan Lara, en El Puerto. / Andrés Mora

Pablo Picasso fue un genio. Eso es indudable. El gran artista pasó a la historia por sus cuadros pero, aparte de su genial perspectiva y planos desestructurados, también dejó como legado grandes frases como la que dice: “Aprende las reglas como un profesional para poder romperlas como un artista”.

Muchas veces, a algunas de estas frases, incluso es posible ponerles cara y apellidos. Y en este caso, parece que el nombre que más le pega a esta es el de Carmen Mateos Perales, una joven estudiante del Ciclo Formativo Grado Medio de Cocina y Gastronomía del instituto Juan Lara (en el Puerto de Santa María), que se ha conseguido colar entre los 50 preseleccionados para participar en el premio Promesas de la Alta Cocina, organizado por el prestigioso Instituto Superior de Hostelería Le Cordon Bleau. Ahora, esta joven de 22 años aspira a convertirse en una de las ganadoras de una beca (valorada en más de 23.000 euros) para estudiar uno de los Diplomas que esta institución referente (fundada en París en 1895) oferta en Madrid. “Estoy muy contenta. Aún queda tiempo para saberlo, pero está claro que si lo consigo habrá sido gracias a a mi madre y a mi pareja”, explica esta chica que actualmente compagina el ciclo formativo con su trabajo en el restaurante Los Esteros, en Puerto Real. Rápidamente, después de hablar sólo un par de minutos con ella, uno ya se da cuenta que Carmen Mateos va a por todas. Ni se anda con rodeos, ni existen las medias tintas ya que, tal y como ella misma asegura, “llegar hasta aquí me ha costado mucho trabajo”.

Su historia comienza cuando Carmen decidió abandonar Bachillerato. “Al principio iba a estudiar Ingeniería Informática. Me gustan muchos los ordenadores, pero no me veo delante de uno de ellos todo el día”. Y aquí se plantea la típica historia que se da en muchos hogares: niño que no quiere estudiar, padres que se agobian y la constante pregunta de “qué vas a hacer con tu vida”. En su caso, la incógnita no tardó mucho en desvelarse ya que ella, por su propia cuenta, y sin que lo supiera nadie, comenzó a echar solicitudes para dedicarse a la cocina. “Mis padres no sabían nada. Al principio me quedé fuera de todos los centros de Cádiz”, relata. “Un día me llaman y me dicen que he sido aceptada en Córdoba y al día siguiente me fui. A mi madre no le hizo mucha gracia, pero yo tenía claro que era lo que quería”. Nadie dijo que los comienzos fueran fáciles -y menos cuando te incorporas al curso tres meses después que el resto de tus compañeros-, pero a pesar de todas las adversidades “y de un año muy difícil”, Carmen consiguió superar el primer curso con éxito. Seguro que esta perseverancia es lo que ha conquista a los miembros de Le Cordon Bleau, ya que los cincuenta preseleccionados han sido elegidos por su currículum. “La tele, y sobretodo Masterchef, han hecho mucho daño a los cocineros. La gente se cree que para cocinar no hace falta nada, y no entienden que incluso para hacer un potaje en condiciones hay que estudiar y prepararse”.

Ahora, el siguiente objetivo de esta luchadora, que ya ha presentado su propuesta, es situarse entre los 25 primeros puestos. Para ello serán fundamentales tanto la opinión del jurado, como los votos que su plato reciba en Facebook a través de la página de Le Cordon Bleau. Pero todo no queda aquí. “Después, de esos 25, salen elegidos otros diez finalistas que tendrán que ir el 11 de abril a Madrid a una final donde cocinarán allí mismo su plato”.

Sea como sea, la suerte ya está echada. Ahora sólo queda que la propuesta de Carmen Mateos, una codorniz árabe-mediterránea con tartaleta de champiñón y guarnición cítrica, sorprenda al jurado. 

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