El PEPCH, en lista de espera

La ciudad aguarda desde hace años la aprobación del Plan Especial de Casco Histórico. La situación de Campo de Guía y el Plan de Movilidad, claves para el documento. La Inspección Técnica de Edificios suple las carencias, mientras el centro languidece.

Carlos Benjumeda

17 de mayo 2015 - 01:00

El centro de la ciudad es un paciente en lista de espera. Y lleva así más de diez años. Se rige todavía por una normativa urbanística de 1991, cuando se incluyó el casco histórico en el Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) aprobado entonces, dejando para una fecha posterior el documento específico que debía regular el conjunto histórico.

Aunque el término municipal cuenta ya con un nuevo Plan General aprobado en diciembre de 2013, el Gobierno local no ha conseguido en este mandato la aprobación del Plan Especial de Protección y Reforma Interior del Casco Histórico y su Entorno (Peprichye), también conocido como PEPCH, a pesar de que en 2013, quizás en un exceso de optimismo, la entonces concejala de Urbanismo, Leocadia Benavente, aseguró que el documento se aprobaría en 2014, cosa que finalmente no ocurrió.

Retrocediendo en el tiempo, la aprobación del primer PGOU en el año 1991, devuelve la imagen de una ciudad en la que decenas de grúas sobresalían de su perfil urbano, con una gran actividad económica en el sector de la construcción. Fue a principios de los 90, recién aprobado, cuando se construyeron los hoteles Monasterio y Santa María, comenzó la reforma del edificio San Luis, la rehabilitación del Palacio de Purullena y la puesta en marcha de numerosas promociones de viviendas. El panorama hoy en día no es tan alentador: muchos edificios languidecen, aquejados por múltiples patologías, en especial por el abandono y el desmoronamiento progresivo. Las grúas desaparecieron por completo, en parte por la ausencia de inversiones, pero también por la falta de una normativa actualizada para construir en el casco histórico.

Al declararse la ciudad Conjunto Histórico Artístico en 1980 se le otorgó un rango honorífico que conlleva no obstante obligaciones y servidumbres de protección. La principal de ellas, la obligación de elaborar una normativa que combine la protección del patrimonio con los usos y posibilidades de intervención en sus edificios, tanto en los inmuebles con valor individual como en el conjunto urbano, además del ensanche bodeguero de Campo de Guía.

Si bien en un principio se barajó, especialmente por parte del anterior alcalde, Enrique Moresco, la posibilidad de que el PGOU y el PEPCH se aprobaran al mismo tiempo, pronto se comprobó que era difícil de llevar a la práctica. En una ciudad donde confluyen distintos intereses, no es fácil el equilibrio entre conservación y desarrollo, especialmente cuando se trata de decidir, como en el caso de Campo de Guía (la zona de bodegas neoclásicas del siglo XIX), hasta dónde pueden llegar los usos permitidos y cómo se deben compaginar con la preservación de los valores arquitectónicos. Algo similar ocurre en la bodega de Cuesta, o en el Mercado de la Concepción, sobre el cual la empresa redactora del PEPCH, Territorio y Ciudad, llegó a proponer en 2010 su derribo para transformar el solar de la Plaza de Abastos en un aparcamiento y trasladarla a la citada bodega (esquina de Palacios y San Bartolomé), lo que no convenció a muchos comerciantes y ciudadanos.

Y es que puede ser complicado redactar un documento que equilibre la catalogación y puesta en valor de los edificios con el objetivo de repoblar el casco urbano. Mientras se encuentra la fórmula, el casco histórico pierde población y grandes edificios con vocación residencial se están cayendo, a la espera de una decisión política que no termina de llegar.

En El Puerto, además, saltarse las normas de protección urbanística puede traer consecuencias, como ha quedado reflejado en las sentencias judiciales por la demolición ilegal de la parte posterior de la Casa de las Cadenas.

Mientras tanto, desde la concejalía de Vivienda se aplica al casco histórico una terapia de urgencia: la Inspección Técnica de Edificios (ITE), que obliga a sus dueños a mantener en buenas condiciones las casas antiguas, aunque para muchos pequeños propietarios está siendo una ruina, ya que no tienen dinero para los arreglos, y en la indefinición actual tampoco pueden vender.

Además, dentro del PEPCH se encuentra el Plan de Movilidad, que determinará las calles que serán de libre tránsito para el tráfico rodado y aquellas otras donde la circulación estará restringida o prohibida, lo que repercute en las actividades hosteleras y comercial, favoreciendo o perjudicando a una u otra, según el caso.

Por estas razones, la aprobación del PEPCH debe ser prioritaria para el nuevo equipo de Gobierno que salga de las urnas el día 24.

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