Elecciones Municipales en El Puerto Sobreviviendo a golpe de arritmia

  • Desde hace unos años el centro vive una de sus peores épocas con el cierre de negocios y, aunque algunos abren, la situación no mejora

  • Tanto los políticos, como los propios comerciantes y portuenses han tenido parte de responsabilidad en esta decadencia.

Una imagen de la calle Luna, en el centro de El Puerto. Una imagen de la calle Luna, en el centro de El Puerto.

Una imagen de la calle Luna, en el centro de El Puerto. / Andrés Mora

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APENAS son las 20:00 horas de la tarde y ya no hay ni un alma por la calle. Durante verano -cuando el frescor de la tarde da un respiro de las altas temperaturas-, la aflicción no se nota tanto; pero en pleno invierno, cuando el frío viento de poniente acecha a la vuelta de cada esquina, un paseo por el centro de El Puerto te deja el alma a la altura de los tobillos. Desde hace varios años, el centro de la ciudad tiene un problema, y bastante grande. Ha sido como el cuento del lobo. Cerraba una tienda, y la vida continuaba. Cerraba otra tienda y tampoco pasaba nada, “ya vendrá otro que quiera abrir”. Así, así y así hasta que finalmente el centro se ha quedado prácticamente sin comercios y los nuevos, que han luchado como jabatos con el agua hasta el cuello, han tenido que echar el cierre definitivo a los pocos meses de abrir. La ciudad del sol, la playa y el turismo, donde nada parecía que fuera a ir mal, ha tocado fondo. La gallina de los huevos de oro ya no empolla más. Se acabó el chollo. Ha sido una bofetada sin manos. De un día para otro el corazón de la ciudad pierde latidos y a duras penas sigue vivo entre arritmias. Ahora, a marchas forzadas, se intentan buscar soluciones rápidas que ayuden a salvar la situación; pero al final estos remedios no sirven de nada: es como si se pone un parche en la pared de una casa que tiene los cimientos dañados. Ahora la gente se rasga las vestiduras y buscan culpables de una situación que ha sido provocada por todos: desde políticos y Ayuntamiento, hasta por los propios comerciantes, propietarios de locales y portuenses. Si hay que mirar la responsabilidad que tienen en el tema cada uno de estos grupos, sin duda alguna habría que comenzar por los políticos (más que nada porque ellos son los que tienen la sartén por el mango). Pero no hay que equivocarse. No se puede cargar con toda la culpa al Partido Socialista Obrero Español (PSOE), Izquierda Unida (IU) y Levantemos (los tres grupos que han estado en el Equipo de Gobierno durante los últimos años). En este punto, hay que remontarse muchos años más atrás, a los gobiernos del Partido Popular (PP), Partido Andalucista (PA) e incluso de Independientes Portuenses (IP). A la ciudad se le han pasado muchos trenes en los que, a diferencia de otros municipios vecinos, no se ha subido. Sólo por nombrar uno de ellos: ¿desde cuándo Sanlúcar, Jerez o Cádiz tienen el centro peatonalizado? ¿No sería mucho más cómodo tomarse una cerveza en alguno de los bares la calle Vicario sin tener miedo a que un coche enganche a un peatón?. En cuanto a al Ayuntamiento, la otra parte que tiene aquí algo de poder, tan sólo se les puede reclamar el papeleo, la lentitud burocrática, la tardanza de las licencias y la gran cantidad de requisitos que son exigidos a emprendedores que ponen toda su ilusión en un proyecto. Este fue el caso de F.M, un chico de 30 años con que quiere poner en marcha un gastrobar en el centro. En septiembre de 2018 Diario de Cádiz estuvo con él y vivió el proceso de emprender un negocio. A día de hoy, ocho meses después, F.M tan sólo ha conseguido hacerse con el local (al que aún todavía no ha podido realizarle reformas). A esto también hay que unir las grandes superficies. Obviamente, esto incide directamente con el volumen de ventas locales, que se resiente al tener que competir contra gigantes. “Hay que tener en cuenta que eso para nosotros es competencia”, explica Miguel Hernández, presidente de la Asociación de Comerciantes del Mercado de La Concepción (Acodema). “Ni en Cádiz, ni en Jerez hay tantos supermercados. Además ellos cuentan con la ventajade poder dejar el coche fácilmente”, explica haciendo referencia a las 18 grandes superficies que existen a día de hoy en la ciudad.

En esta historia, tanto los comerciantes como los propietarios de locales también llevan su parte de responsabilidad. Los primeros durante muchos años se opusieron a que grandes firmas se instalaran en el centro; la mayoría de los segundos fijan para los emprendedores rentas muy altas desde el primer mes (a pesar de qen en ese tiempo el inquilino no obtenga ingresos porque el negocio no pueda estar aún en funcionamiento) y también se oponen a realizar reformas en locales donde el olor y manchas de humedad abundan en un casco histórico que ha quedado totalmente abandonado.

Y aquí, en este último punto, es donde le llega el turno a los portuenses quienes en la década pasada deshabitaron el casco histórico (para construirse una casa a las afueras en las nuevas urbanizaciones) y quienes han preferido consumir en otras localidades, como Jerez o Cádiz. Ahora toca buscar soluciones; y muchos ya se han puesto manos a la obra, como el caso de Revive Puerto, la asociación que desde hace un año está trabajando en la recuperación de la zona.“Esto no es de ahora, sino que viene desde hace muchos años”, explica su representante, Natalia Murillo. “Pero ahora ha llegado el momento de ponernos manos a la obra”. Como ellos, el Centro Comercial Abierto (CCA), también luchan por encontrar soluciones. Ahora en plena campaña electoral, cuando llega el momento de tanto prometer, la asociación se ha reunido con los candidatos y han mostrado sus propuestas.

Quizás tampoco haya que buscar culpables. Quizás sólo haya sido mala suerte y mala gestión. Lo que sí está claro es que entre todos lo han matado y él solito se está muriendo.

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