El mar inunda la Avenida de música y color en la Cabalgata Magna del Carnaval de Cádiz
El viento desluce en algunos tramos un cortejo animado, que gana enteros cuando va acompañado de música en directo, y con vistosas animaciones
Manu Sánchez lleva su compromiso hasta el final con su pregón: Una epopeya de amor y revolución
Cuando las calles de Cádiz lograron secarse tras semanas consecutivas de lluvia, el mar se ha vuelto a adentrar en la Avenida principal para inundarlo todo de música y color en una Cabalgata Magna muy animada y vistosa, aunque deslucida en los tramos más abiertos por un viento frío que dificultó la tarea de algunas animaciones.
El mar era la temática elegida para esta edición que aportó mucho más juego y vistosidad que la del año pasado dedicada a los Carnavales del mundo.
Un mar que a veces se adentraba hasta lo más profundo con peces abisales para salir luego a la superficie y mostrar el vuelo de las gaviotas. Un mar que cuando no encontraba el arrecife de los edificios de la Avenida que le hicieran de parapeto, se convertía por tramos en pequeñas tormentas marinas con un viento al que nadie había invitado a la fiesta pero que apareció para deslucir algunas animaciones y para helar a los que allí parados intentaban disfrutar del desfile.
El inicio por plaza Ana Orantes se hizo complicado para algunos. Los elementos de fuego o de mayor tamaño que intentaban jugar con el ondeo de las olas se vieron abrumados por las rachas de aire. Cuando querían ilustrar las corrientes marinas, otro tipo de corrientes hicieron acto de presencia. Y es que tenemos que aprender que a Cádiz no le gustan las medusas, ya nos ha dado pistas en encuentros anteriores. Aquí todo lo que pica, es porque ajos come y no entiende el age de su gente, así que a morir a la orilla.
Tras la nutrida representación de charangas familiares y agrupaciones, el ambiente marino llegó con el rumor del agua, un bramido de olas gigantes cuyos porteadores tendrán agujetas a partir del lunes pero que lograron aguantar estoicamente.
La primera carroza, con toques orientales representando al Mar de Andamán, abrió un cortejo animado por músicas actuales en las que Karol G se repetía una y otra vez, seguramente por casualidad.
De menos a más, las carrozas elaboradas por Planning Decorados fueron ganando en vistosidad y elementos decorativos para representar al Reino de Atlantis, Buscando a Nemo, las profundidades marinas del mundo abisal o la dedicada a la Sirenita, terminando con el barco pirata de la pregonera infantil o la del Neptuno más andaluz de Manu Sánchez.
En cuanto a las animaciones de pasacalles, la mayoría aportaron vistosidad, danzas y coreografías muy al tipo, con animales marinos, bandada de gaviotas que no tuvieron que aletear porque planeaban sin problema (algunas veces teniendo que sujetar las alas del gorro para que se los llevara la corriente) o la llamativa dedicada a Moby Dick. El fuego calentó el valor estético de un cortejo animado y con mucho ritmo.
Se agradece cuando la música en directo silencia a Karol G, sin menospreciarla. La banda Gata Grass Band o el barco calavera Steampunk alegraron el desfile que cerraron las clásicas carrozas dedicadas al Dios Momo, este año encarnado por Luis Rivero, la pregonara infantil Ainhoa Morillo, y el pregonero Manu Sánchez.
El público familiar disfrutó de la Cabalgata, los niños se desgañitaban llamando a gritos al reconocer al director de su cole, ¡Luiiiiiiiis!, a mano batiente. Y el punto y final, en cuádriga y ataviado con su tipo de pregonero, Manu entre banderas andaluzas y las columnas de Hércules, acompañado de su ya esposa Lorena Sánchez. Estaría guasnío después de las tres horas de pregón de ayer y su noche de bodas, pero a pesar de eso y de no ser muy cabalgatero, como nos reconoció en una entrevista reciente, dio el callo con sonrisa reluciente en su luna de miel para desfilar por toda la Avenida con los brazos y las piernas al aire, sumergido en este Carnaval al que le queda una semana de navegación por la ruta de las coplas.
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