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La chirigota de los Molina ha regresado tras el descanso del pasado año con otro ritmo, otra melodía de sones cubanos, pegadizos, con los que el público ha sabido conectar desde los primeros compases desplegados en las tablas del teatro. Y así lo ha reconocido un contentísimo Manuel Benítez Molina, autor precisamente de las melodías de 'Los compay', ante lo que reflexiona sobre "lo difícil que es hacer reír cuando la gente está más pendiente a la melodía, que es el problema que tenemos siempre". Una música que se ha paseado del "flamenquito de hace dos años con 'Los chabolis', a los sones latinos" de este agradable y divertido paseo por Cuba, "que ha sido muy bien acogido por el público, que ha entrado a todas", reconoce.
Un compás cubano, chiclanero y viñero a la par, que han defendido con la contundencia del pasodoble a esta tierra que tan bien lo recibe cada concurso de agrupaciones carnavalescas, así como tocando otro tema bastante original como ha sido la letra a los músicos callejeros a los que representan. "Hemos querido dedicar esta letra a estos músicos, que tantas melodías nos regalan y que tantas veces ignoramos y tratamos como papeleras", tal y como reza la aplaudida letra, muy agradecida por el respetable. Una singular letra, como el cuplé dedicado al pistacho, tan de moda y utilizado como elemento erótico en su repertorio, "con la mala suerte de que tocó el cerrado", ríe.
Añade el autor de la música y componente de la agrupación que el descanso les ha venido fenomenal porque hacía falta, "teníamos que frenar, era mucha tralla, y era para o reventar". Pero como todas las pausas, les ha servido para retomar el impulso y las ganas de seguir este viaje por el Concurso del Falla, "esperamos que sí, claro".
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