Cati Alba: “Mi padre era presumido, pero no tenía ego por sacar esas comparsas”

Retrocarnaval

La hija de Paco Alba rememora cómo era el genial coplero más allá de su fama como autor

"Con Pemán hablaba mucho, pero no de política, porque no tenían nada que ver en ese aspecto”, destaca

El pasodoble de 'Los fígaros', en el Top 1 de las coplas de Paco Alba para carnavaleros de Cádiz

Cati Alba el pasado jueves en los soportales de la avenida Ana de Viya.
Cati Alba el pasado jueves en los soportales de la avenida Ana de Viya. / Miguel Gómez

Hace 50 años nos dejaba Paco Alba, una de las personalidades más queridas, admiradas y cantadas de la ciudad. Un coplero, revolucionario de la fiesta, que sentó las bases de mucho de lo que hoy conocemos por Carnaval. Medio siglo después, su hija Cati nos habla de él, anteponiendo, como no podía ser de otra forma, al padre antes que al autor.

“Ser su hija no es un peso”, advierte. Cati se toma con naturalidad ser descendiente del genio de las coplas de Cádiz. “Yo era muy zalamera con él, le daba coba. No lo miraba como a un comparsista, lo miraba como a un padre. Y era un gran padre”, apostilla.

Cati nació cuando Paco Alba ya era un fenómeno de la fiesta, poco después de que él sacara, en 1958, ‘Los julianes’. Pero sus primeros recuerdos más que carnavalescos son familiares. “A sus hijos nos contaba sus historias. Eran verdad, pero exageraba. Como cuando era monaguillo en Conil y decía que se había enganchado a la campana y que había ido de un lado para otro, cuando en verdad solo se había dado un golpe. Nos gustaba mucho escucharle. Como padre era especial”, rememora.

"No lo miraba como a un comparsista, lo miraba como a un padre. Y era un gran padre”

Recuerda cuando su padre regentó un kiosco en la calle García de Sola, al lado del Supermercado el 13. “Él no estaba mucho allí, porque trabajaba en Astilleros también. Mi hermano Marcos iba por los diarios. Abríamos muy temprano, para la gente que se iba a trabajar. Y también cogió una bodeguita, mi madre hacía las tapas”, cuenta Cati.

Cati era muy pequeña para percatarse de que era hija de un autor tan querido. Así que sus primeros recuerdos de Carnaval (más bien de Fiestas Típicas) son vagos. Guarda en la retina a su hermano Juan Antonio disfrazado de la comparsa ‘Los corrusquillos gaditanos’, que su padre compuso en 1963. “Recuerdo ver en el Falla a ‘Los fabulistas’. A partir de ese año -1969- ya fui todos los años a verle”, apunta. También tiene el recuerdo de un vecino “que le pasaba a mi padre las letras a máquina… y eso que mi padre era listero de los Astilleros”.

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Echa la vista atrás para rememorar que su padre “escribía en Astilleros, en su cuarto, donde le cogiera. Le gustaba mucho la zarzuela, la ópera, la música clásica. Cuando las mañanas de los domingos echaban por la tele conciertos él no nos dejaba ni hablar”. Paco Alba “leía mucho”. “Si sacaba, por ejemplo, ‘Los forjaores’, se dedicaba a documentarse, en este caso sobre los cantes de la fragua o sobre los gitanos”, explica su hija.

“El más cercano de Carnaval a mi padre era mi hermano Paquito, se ponía con él a sacar las músicas. Para que mi hermano cogiera la guitarra y sacara los tonos”, añade. Dice Cati que la familia, que residía en Puerta Tierra, en la calle San Salvador, pasaba mucho tiempo en La Viña. “Nosotros íbamos mucho a La Viña, que vivía allí una tía de mi madre, que fue quien la crio, en el número 3 de la calle San Bernardo, que ahora es Pericón de Cádiz. Pasábamos mucho tiempo allí mientras mi padre iba a hacer su ruta, por Las Banderas, por El Gavilán. Luego nos recogía y nos llevaba a cenar en la calle, que a él le encantaba”, destaca.

Asegura Cati Alba que “en casa no se notaba mucho que él salía en Carnaval. Ni se ponía nervioso, aunque dicen que era muy pesado con la afinación de los grupos. Su fama la llevábamos de manera normal. Era presumido, sí, pero no tenía ese ego por ser quien era y sacar esas comparsas”.

Cati Alba en su pregón como Dios Momo del Carnaval 2001.
Cati Alba en su pregón como Dios Momo del Carnaval 2001. / D.C.

A Paco Alba “no le gustaba viajar con la comparsa. Se iba fuera si no tenía más remedio. Éramos cinco hijos pequeños y no le gustaba dejar sola a mi madre. La madre de mi padre, Pepa, vivía con nosotros. Por ejemplo, con ‘Los beduinos’ él se iba a Madrid, pero se venía cuando podía. Como decía en sus coplas, fuera de Cádiz se ahogaba como un pescao”. Añade que “le gustaban las plantas y cuando se iba de viaje con la comparsa traía regalos… y macetas”.

Paco Alba era un hombre cultivado y con antecedentes carnavalescos en su Conil natal, según rememora Cati. “Su familia escribía murgas. Su madre, Pepa, leía y escribía, lo que no era común en aquella época. Le gustaba mucho la poesía”, apunta.

Por la familia no pasó de largo la contienda bélica que enfrentó a dos Españas. “Manuel de la Pinta, último alcalde republicano de Cádiz, era pareja de una hermana de mi madre, Isabel. Lo fusilaron en el 36. Fue un tema tabú en mi familia. Yo supe de eso cuando fui mayor”, aclara.

"“Manuel de la Pinta, último alcalde republicano de Cádiz, era pareja de una hermana de mi madre, Isabel. Lo fusilaron en el 36"

“Mi familia era republicana. Han dicho que mi padre era de derechas, pero para nada. Él tenía que aguantar y adaptarse a lo que había. Con Pemán hablaba mucho, pero no de política, porque no tenían nada que ver en ese aspecto”, incide Cati Alba.

Entre los recuerdos carnavalescos de Cati aparece, como no podía ser de otra forma, la noche de la final del Concurso de 1973, cuando la comparsa de su padre, ‘Estampas goyescas’, recibió abucheos de parte del público. Asegura que está “cansada” de hablar sobre este tema, pero nos realiza una concesión. “Yo estaba esa noche en el Falla. Se han dicho muchas cosas, como que mi padre se fue corriendo del teatro. No fue así. Nos esperó al salir del teatro y no fuimos para casa. Yo no lo recuerdo muy afectado, aunque sí con rabia porque no comprendía un abucheo antes de cantar, sin ni siquiera respetar la actuación de su comparsa”, indica.

"Con Pemán hablaba mucho, pero no de política, porque no tenían nada que ver en ese aspecto"

Afirma que “se han hablado muchas cosas que quizás no sean ciertas. Por lo visto esa noche estaba allí todo Cádiz, y eso no fue así. Hay muchas cosas de esa noche que no quiero contar. Pero no era todo el Falla abucheando. Una parte sí y la otra mandando a callar para que se pudiera escuchar a la comparsa”. Sobre la comparsa rival de ese año, que ganó el primer premio, ‘Capricho andaluz’ de Antonio Martín, dice Cati que “tenía un gran conjunto, más joven que el de mi padre. Pero a mí me gusta mucho ‘Estampas goyescas’, es de las que más me gustan de él”.

Recuerda Cati que al año siguiente en ‘Los abuelitos chirigoteros’ su padre se preguntaba eso de “yo no sé por qué motivo abuchearon a una comparsa”.

Cati Alba recibiendo en 2001 el nombramiento de su padre como Hijo Adoptivo de Cádiz.
Cati Alba recibiendo en 2001 el nombramiento de su padre como Hijo Adoptivo de Cádiz. / J.B.

Asegura Cati que “jamás” escuchó a su padre hablar mal de un comparsista rival. “Yo cantaba en casa cosas de Pedro Romero, de Martín o de Villegas. Y él decía ‘la niña se ha ido con la competencia’, pero no le molestaba”, apostilla.

"Hay muchas cosas de esa noche que no quiero contar. Pero no era todo el Falla abucheando. Una parte sí y la otra mandando a callar para que se pudiera escuchar a la comparsa"

De la antológica obra de su progenitor, Cati destaca que le gusta mucho cantar la presentación de ‘Los hombres del mar’. También los pasodobles ‘Se siente nostalgia’, que escribió estando ‘Los beduinos’ de gira para cantarlo en un regreso a Cádiz, o ‘Un buen amigo y paisano’ de ‘Los senadores romanos’.

Paco Alba falleció con 58 años, una edad joven incluso para entonces. “Mi padre muere de una enfermedad del hígado, pero jamás le vi borracho. Bebía lo normal, alternando. Fumaba mucho Winston y de vez en cuando un purito”, cuenta Cati. “Cayó malo a finales de los 60, pero mi madre no me llevaba a verle al hospital, porque yo era pequeña. Ingresó una primera vez y ya ingresó otra vez antes de morir”. Fue el 15 de enero de 1976.

"“Antes de morir, ya en la UCI, mi padre me dijo ‘dame un beso que me voy’"

“Antes de morir, ya en la UCI, mi padre me dijo ‘dame un beso que me voy’. No era tonto. El médico, creyendo que mi padre estaba dormido, dijo ‘pobre Paco, de esta no sale’. Y se enteró. Él sabía lo que tenía y le gustaba que el médico le tuviera informado. No quería que le mintieran”.

Cuenta Cati que Paco Alba “murió en casa. Yo no fui al entierro, no estaba preparada… ni ahora lo estoy. Está enterrado en Chiclana con mi madre y mi abuela Pepa en el mismo nicho”.

Han pasado 50 años desde que Paco Alba, ‘El brujo’ de las coplas de Cádiz, se marchó dejando en la fiesta un gran vacío a la vez que un gran legado. “Siento que lo siguen queriendo igual”, afirma por último su hija Cati. Y está en lo cierto.

Nació después del estreno de ‘Los julianes’

Catalina Alba Flores nació el 23 de marzo de 1958, poco después de que su padre estrenara en el Concurso del Gran Teatro Falla ‘Los julianes’. Llegó al mundo en el domicilio familiar, en el número 7 de la calle San Salvador, en los pisos de Astilleros. Fue la cuarta de cinco hermanos: Marcos, Diego, Paquito (fallecido), Katy y Juan Antonio. Estudió en la Academia San Juan Bosco. Está casada con José Luis Gómez Amador, propietario de la tienda de ropa para caballeros Pepe Gómez, en la avenida. Tienen tres hijos: Paco, José Luis e Isrra. En 2001 fue Dios Momo del Carnaval de Cádiz.

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