La "creación" de la comparsa
Tribuna
El jurado de 1959 argumenta los premios especiales para conjuntos que se salen de los caracteres chirigoteros
La aportación de Paco Alba se entiende como un proceso de depuración de tendencias previas
La atribución de la creación de la comparsa moderna a Paco Alba es un hecho ampliamente reconocido dentro del universo del Carnaval gaditano. No obstante, con el fin de matizar y precisar esta afirmación ampliamente extendida y sin menoscabar en modo alguno el mérito del genio nacido en Conil de la Frontera, resulta necesario introducir una serie de aclaraciones.
Para contextualizar esta cuestión, durante las décadas de 1950 y 1960 del siglo XX, con la excepción de los coros, las agrupaciones carnavalescas se inscribían bajo denominaciones diversas (“agrupación folklórica gaditana”, “murga”, “chirigota”, “agrupación típica gaditana”, entre otras), sin que la categoría de “comparsa” fuese reconocida oficialmente hasta 1966. Será entonces cuando esta modalidad aparezca por primera vez en el orden de actuación del concurso, que hasta ese momento había sido denominado por la propia Comisión de Fiestas como Concurso de Coros y Chirigotas.
No obstante, el reglamento del Concurso de 1960 ya contemplaba la concesión de premios para la modalidad de comparsas, cuando este tipo de agrupación aún no se había consolidado plenamente como categoría diferenciada. Hasta el citado año de 1966, los listados oficiales de chirigotas inscritas incluían agrupaciones que, como ‘Los Fígaros’, ‘Los Escarabajos Trillizos’ o ‘Los Hombres del Mar’, fueron finalmente premiadas en la modalidad de comparsas, lo que pone de manifiesto la ambigüedad tipológica existente en ese periodo de transición.
No obstante, es necesario retrotraerse a 1959, año en el que el jurado del denominado Concurso de Coros y Chirigotas, denominación que se mantuvo pese a la incipiente “existencia” de las comparsas, dejó constancia explícita de esta distinción emergente. En sus deliberaciones, el jurado señalaba, en referencia a determinadas chirigotas, que “también este año, y en algunos anteriores, se está dando el caso de algunos conjuntos que no tienen caracteres chirigoteros, ni de murga, sino más bien de comparsa”.
Esta diferenciación se fundamentaba en que dichos conjuntos presentaban “voces más afinadas, con un contenido superior de tipo musical que la charanga o cuchufleta determinativa de la chirigota”. Este dictamen del jurado resulta especialmente revelador, pues pone de manifiesto que los rasgos que posteriormente se asociarán a la comparsa (mayor cuidado armónico, afinación vocal y primacía del contenido musical frente al componente burlesco) ya estaban presentes antes de su formalización reglamentaria.
En este sentido, la aportación de Paco Alba no puede entenderse como una creación ex nihilo, es decir, que nace de golpe, con autor, fecha y voluntad explícita, sin un proceso previo reconocible, sino como un proceso de síntesis y depuración estética de tendencias preexistentes, a las que supo dotar de coherencia formal, identidad artística y continuidad en el tiempo, hasta cristalizar en un modelo reconocible y perdurable.
En consecuencia, el jurado de 1959 concedió a las chirigotas ‘La hueste de Don Nuño’, de Paco Alba, y ‘Los Gorilas’, de Ramón Díaz Fletilla, “dos premios extraordinarios, haciendo estimación del valor especial de estos conjuntos… por no poder encuadrar dentro de las características clásicas de este tipo de agrupaciones a algunos de los presentados”, entiéndase, al resto de chirigotas.
A partir de esta decisión, y siempre atendiendo a la nota aclaratoria incluida en el propio fallo del jurado, puede afirmarse que la génesis de la comparsa como categoría diferenciada no responde a un acto fundacional individual, sino a un proceso de reconocimiento institucional impulsado por la singularidad estética de estas propuestas.
El jurado, “previa autorización de la Comisión de Fiestas”, decidió crear dichos premios extraordinarios que, como señala expresamente el documento, “posiblemente será un precedente para años sucesivos”, lo que permite situar tanto a Paco Alba como a Ramón Díaz Fletilla y otros autores que se irán sumando, como Enrique Villegas, como figuras clave en este proceso de transición y formalización del modelo comparsista.
Temas relacionados
1 Comentario