¿Dónde están los abogados cristianos?
Doña Cuaresma
Tengo una mala salud de hierro. Hipotiroidismo, fibromialgia, migrañas, fotosensibilidad, artritis, artrosis y hasta carnavalitis crónica. En la primera planta del centro de salud de Cervantes hay una placa con mi nombre en una consulta. Soy paciente honorífica. Ya he enterrado a tres médicos de cabecera, de estos que en los 80 te decían moviendo un bigote amarillento de nicotina y con un Fortuna en la mano que fumar mata. Lo que mata es rendirse, y yo no lo hago. Nunca he tenido problemas sanitarios, aunque tengo que reconocer que si se creen estos frescos que van a espachurrarme un pecho para detectar cualquier anomalía van frescos. Lo que me pone enferma es la mala baba de algunos de estos sátrapas de la ultraizquierda. El muchachito este con nombre de canción de Miguel Ríos se la está jugando, porque una cosa es la libertad de expresión y otra el insulto bajuno. Hay que ver las cosas que le ha dicho a mi Juanma Moreno que da gloria verlo, con esa sonrisa y ese peinado que parece uno de esos monaguillos que ponían en las iglesias para recoger las donaciones de los fieles. “Señorito andaluz malparido, miserable rapaz embustero, ilustre fanfarrón mantenido, un próspero y patético ratero, hijo bastardo de Andalucía, maldito perturbado criminal...”. ¿Pero esto qué es Dios mío? Nadie le va a poner una querella a esta chusma. ¿Dónde están los Abogados Cristianos?
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