Celso
EN MIS TRECE
TIENE treinta y un años y no está enamorado del Carnaval, está enamoradísimo, casi de nacimiento, como un flechazo eterno. Come tela, y donde haya una juerga, allí está el tío masticando como una lima. Lo único que justifica su delgadez es que tiene en su haber más pasacalles que el mismísimo Sopa ¿Qué se puede esperar de un sujeto por cuyas venas corre la sangre rebelde de los Rosado, y la caballerosidad de los Villegas?
El historial carnavalesco de Celso no es de antifaz de oro, pero sí para tener cientos de amigos, que conserva como un tesoro. Sus comienzos no fueron tan duros, pues hay fotos del niño con el disfraz de 'Los cubatas' (1986)… seguro que no le sentó tan mal como al padre, ni metió la pata, ni se tuvo que acostar.
Con apenas cinco años, imitaba al director de 'Quince piedras': ponía la cinta, y se partía el pecho por Cádiz. ¡Pobres vecinos! Pero ojo… que tocaba con maestría la caja y el bombo, desde que ambos instrumentos de percusión tenían más pellejo que él. Los expertos del 3x4, siempre lo consideraron un alumno aventajado del chirigotero Caracol. Le gusta tela un tablao ¿eh?. Como gran sibarita de las fiestas, pas del concurso, y se centra en los diez días que reza el cartel: la calle es suya.
Celso tiene arte. Pero no ese arte ni la grasia que se le atribuye a los personajes del mundo del carnaval. Es el arte de la picaresca. El no poder negarte a darle una foto o un CD cuando te lo pide. Su lugar de reunión es El Kaserón del 3x4, donde comparte sabiduría y experiencia con componentes de los Guatifó, con Paco Cárdenas, con Manolo Santander, con la saga de los Villlegas, con su tío Luis Ripoll, con Manolo Rocha, con Germán García de Onda Cádiz…
Pero estos carnavales, no sale. No lo quiero ni ver. Cualquiera lo aguanta. Para matar el gusanillo, estará ordenando y reordenando los diversos recortes de prensa y libretos de las agrupaciones de su padre. Porque su padre es un desastre. Si no fuese por Celso, Paco sólo conservaría la barba de 'Los cruzados mágicos'.
Celso es el heredero del ducado del guano. Este título nobiliario, concedido al patriarca de la familia por don Diego de Lipendi, lo hace justo merecedor y heredero. Sólo porque, con su saber estar y esa personalidad tan especial, hace que le crezcan amigos a diario. Te queremos, Celso.
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