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Carlos Alcaraz conquista el Abierto de Australia y completa el póker de Grand Slams a los 22 años

El número 1 del mundo vence a Djokovic en tres horas y cuatro minutos y suma su séptimo título mayor.

Carlos Alcaraz, con el trofeo del Open de Australia / EFE
Paz Seco

01 de febrero 2026 - 12:55

Carlos Alcaraz escribió un capítulo histórico en el tenis español y mundial. El murciano, número uno del mundo, se impuso en la final del Abierto de Australia al serbio Novak Djokovic por 2-6, 6-2, 6-3 y 7-5. Lo hizo tras una final de tres horas y cuatro minutos, exigente en lo físico y en lo mental, en la que supo leer cada fase del partido y adaptarse a un rival que no concede tregua.

Una derecha en busca del empate que se marchó fuera, por el fondo, acabó las opciones del serbio y elevó a lo más alto al jugador español. Con 22 años y 272 días, Alcaraz se convierte en el jugador más joven en lograr los cuatro títulos del Grand Slam, sumando su séptimo trofeo de este calibre tras sus triunfos en Wimbledon (2023 y 2024), Roland Garros (2024 y 2025) y el Abierto de Estados Unidos (2022 y 2025).

Alcaraz y Djokovic, antes del inicio del partido / Joel Carrett

El español, que había pasado más de cuatro horas adicionales en pista respecto a su rival antes de la final, gestionó mejor que nunca los tiempos del partido y las emociones de una cita marcada por la historia. Y lo hizo además ante la atenta mirada de Rafa Nadal, presente en la grada y campeón en Australia en 2009 y 2022.

Desde el inicio, la final mostró la esencia de ambos contendientes: Djokovic, con su historial de 24 majors y su experiencia incomparable, y Alcaraz, cargado de juventud, talento y la determinación de completar lo que muchos llaman “el Grand Slam más difícil de la historia moderna”. El frío de Melbourne y la tensión de la pista parcialmente cubierta afectaron el ritmo del juego, pero no la intensidad.

En el primer set, Djokovic impuso su tenis preciso y agresivo desde la derecha, presionando desde el saque y logrando dos breaks consecutivos que lo pusieron rápidamente 6-2. Alcaraz, aún adaptándose al ritmo del serbio y lidiando con la presión, intentaba mantenerse firme con su servicio y movilidad, pero el campeón balcánico controlaba los intercambios, dominando con golpes profundos y ajustes tácticos que mantenían al español a la defensiva.

El segundo set marcó la reacción de Alcaraz. Superando la incomodidad del frío, comenzó a mover a Djokovic, alternando profundidad, dejadas y golpes cruzados que incomodaban al serbio. La paciencia y la precisión del español le permitieron conseguir un break temprano y consolidarlo con su servicio. Con un tenis potente y preciso, Alcaraz cerró 6-2, igualando la contienda y demostrando que la final no sería un paseo para el veterano de Belgrado.

El tercer set fue un intercambio de talento y creatividad. Con el techo parcialmente cerrado y la pelota con menos bote, Alcaraz aprovechó para desarrollar intercambios más largos, presionando con su revés cruzado y restando con creatividad ante el intento de Djokovic de acortar puntos con golpes planos. Dos breaks consecutivos pusieron al murciano 6-3 arriba, mientras Djokovic trataba de encontrar su mejor tenis, consciente de que cada error podía ser decisivo.

El cuarto set, sin embargo, condensó la esencia de la victoria de Alcaraz: resiliencia, talento y capacidad para sostener la concentración en los momentos más tensos. Ambos intercambiaron juegos ajustados, con Djokovic buscando levantar su vigésimo quinto Grand Slam y Alcaraz jugando con inteligencia y coraje. En un final de tensión extrema, el español consiguió sostener su servicio, y tras un break decisivo, cerró 7-5, tirándose al suelo y rompiendo el récord que lo consagra como el primer jugador de 22 años en completar el Grand Slam.

Más allá de la victoria, Alcaraz demostró una madurez sorprendente, recuperándose de los calambres que sufrió en la semifinal ante Zverev y mostrando que la juventud no es un obstáculo, sino un aliado para la gestión de la presión en grandes escenarios. Djokovic, a sus 38 años, peleó con la misma inteligencia y fortaleza que lo han hecho el jugador más laureado de la historia, pero esta vez el talento y la energía del murciano se impusieron.

Con esta victoria, Alcaraz consolida su posición como número uno del mundo y amplía su legado: siete títulos de Grand Slam, el primero en lograrlos todos con tan corta edad, y la certeza de estar inaugurando una nueva era en el tenis mundial. Djokovic, aunque no logró su objetivo, sigue siendo un referente inigualable, y se mantiene en el tercer puesto del ránking, con la lección de que incluso los más grandes encuentran en Alcaraz a un digno sucesor.

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