Deportes

Superación y marginación

  • La Federación Andaluza de Ciclismo impide competir en montaña al asidonense José Manuel Candón, invidente tras sufrir un grave accidente laboral del que se recupera gracias al deporte

José Manuel Candón es un gaditano natural de Medina al que un día la vida le dio un brutal vuelco. Tanto, que pasó de ser un teniente de Infantería de Marina, destinado en la Unidad de Desactivadores de Explosivos del Tercio de Armada de San Fernando, a quedarse anclado en una vida sedentaria que le dejó con la pérdida total de la visión del ojo derecho, mientras que con el izquierdo sólo ve un 10%. José Manuel remontó tras ese 'golpe' y encontró en el duatlón una nueva forma de vida, un escape a su problema y una manera de sentirse realizado después de que un desafortunado accidente le relegara a un segundo plano en el 'campo de batalla', su batalla particular por una vida deportiva digna.

Como militar profesional, José Manuel era un amante del deporte y resultaba habitual verle practicando bicicleta de montaña, de ahí a la pasión que mantiene por el deporte del pedal y las dos ruedas. Cuando en febrero de 2011 su vida sufrió un cambio desgarrador, la bicicleta y la montaña se perfilaron en el horizonte como su tabla de salvación. En aquel mes hace casi tres años y medio, sufrió un accidente durante unas prácticas laborales previas a una misión en Líbano, a la que nunca acudieron siete militares; cinco fallecieron y dos quedaron gravemente heridos, entre ellos José Manuel.

Hasta volver a sonreír, que parece complejo tras un mazazo de ese calibre, pasó casi 40 días en cama, amén de entrar en quirófano en 26 ocasiones. Seis meses continuados haciendo vida, muy diferente a la del uniforme por la defensa de la patria, entre las paredes de un hospital. Medio año para pensar, primero, en recuperarse y, después, en orientar su tiempo en mucho más que recordar la tragedia y la pérdida de cinco compañeros de profesión.

Cuando las salas de operaciones y la rehabilitación empezaron a quedar atrás, comenzó a caminar, hacer piernas y fortalecer su vida desde el deporte. Para ello contó con la ayuda de dos compañeros de profesión, Mario Hernández Galvín y José Antonio Pérez Trinidad. Ambos fueron claves en su avance físico y emocional "hasta que uno de ellos me animó para que me metiera en el ciclismo, tándem de montaña, y me fueron ayudando para ir entrenando", explica José Manuel.

Como persona interesada en aglutinar información y en saber todo lo posible de la parcela que le toca vivir, en diciembre del año pasado contactó con la Federación Andaluza de Ciclismo, con el objetivo de federarse en la modalidad de ciclismo adaptado como deficiente visual. Esta modalidad recoge ciclismo en carretera o pista. "Empecé a participar en algunas pruebas, pero me prohibieron que lo hiciera en carreras de montaña. La Federación Andaluza expone que la Española no contempla esta modalidad" para invidentes. Después de algunos acercamientos, consiguió que la Andaluza le permitiera participar "pero sin opción a competir; es decir -aclara-, me dejan participar en las pruebas que no dependan de la Federación Andaluza".

El empuje de este asidonense no quedó ahí, pues se preocupó de redactar una normativa para su caso y el de otras tantas personas afectadas por la invidencia. Para su dolor, que parece no cesar después del grave accidente laboral, la Federación no se la tuvo en cuenta. Pero tras un palo siempre sale una mano, y es ahí donde surgió la figura del Club Deportivo Costa de la Luz. "Me ofrecieron la posibilidad de irme con ellos para practicar triatlón o duatlón cross. Como al principio no podía meterme en agua -como consecuencia de las lesiones sufridas en su accidente laboral-, opté por el duatlón", que recoge competiciones de carrera y bicicleta.

Reserva las mejores palabras para el CD Costa de la Luz. "Me han acogido muy bien y de su mano estoy participando en muchas pruebas de duatlón", admite este asidonense que ha encontrado un sentido que colma sus aspiraciones en la nueva vida que le toca llevar. Sus presencias en las pruebas no son meras participaciones, ya que en Vejer quedó primero en la categoría de discapacitado. Esta cita le permitió mostrar otra cara admirable tras su dura experiencia, la solidaria. "Además del trofeo, me entregaron mi peso en litros de leche Covap, que doné a Cáritas de Medina", explica. Fueron casi cien litros. "Cada vez que gane algo, tengo previsto donarlo porque a mí no me hace falta y prefiero dar a quien lo necesite".

José Manuel reconoce que le cuesta creer lo que ha sido capaz de alcanzar tras el accidente que le apartó de una vida normal. "Para mí es una auténtica superación. Cuando desperté del coma me dijeron que no iba a poder moverme. Tras el accidente me daban casi por muerto, pero he ido superando todo gracias a la ayuda de mi familia y de buenos amigos, y aquí estoy", presume de logro, del mayor campeonato que ha obtenido, el de la propia vida. Agradecido a todas aquellas personas y firmas que contribuyen para que su 'despertar' haya sido realidad, reitera su satisfacción por "la aportación del Club Deportivo Costa de la Luz y A-Pedales", empresa de Chiclana que se encarga de la venta y el mantenimiento de bicicletas.

Además de la primera posición en Vejer, este asidonense ha tomado parte en las dos últimas ediciones del 101 Kilómetros de Ronda, así como en el Duatlón Cross Sierra de Arcos y el Duatlón Cross Ciudad de Barbate, y se ha proclamado campeón andaluz de ciclismo adaptado en ruta (modalidad tándem). En agosto participará por primera vez en un triatlón, en Arcos. Será el primer discapacitado que lo haga en esa prueba de la localidad serrana. Y suma y sigue porque continúa su empuje por la competición y el reconocimiento por parte de los organismos federativos. Una lucha que comenzó en la cama de un hospital y que sigue sobre los pedales de una vida marcada por la superación.

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