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Puesta en escena sin chicha

  • Pina y Vizcaíno se presentan reconciliados aunque no aclaran la duración del acuerdo firmado, ni quién es el dueño del club, ni cómo queda la situación de Locos por el Balón.

Manuel Vizcaíno y Quique Pina escenificaron ayer en público la firma de la paz en el Cádiz, plasmada en un acuerdo que se traduce la incorporación del ex presidente del Granada a la entidad cadista como consejero delegado -y miembro del Consejo de Administración- y mánager general. Como ya informó este periódico, Pina se hace cargo de la parcela deportiva y Vizcaíno se ocupa de la parte institucional. Juan Carlos Cordero es el nuevo director deportivo.

Los dos comparecieron ayer ante la prensa para abrir una nueva etapa aunque sin apenas explicar en qué consiste el acuerdo. Sacaron el capote para salir al paso de cuestiones que no quisieron exponer ante los medios, como la duración de ese acuerdo, quiénes son los dueños del Cádiz o en qué situación queda Locos por el Balón. La transparencia brilló por su ausencia. Eludieron los enfrentamientos del pasado reciente para centrarse en lo que está por hacer, que no es poco. La clave para ellos es el trabajo conjunto para continuar con el objetivo de crecimiento del club.

"Soy un hombre muy feliz", expresó Vizcaíno para señalar que "volvemos al rumbo que quiere toda la afición. Nos hemos propuesto trabajar como nunca debimos dejar de hacerlo".

Pina aseguró que su incorporación al organigrama del Cádiz "es un momento esperado por mí desde hace muchos años, es un orgullo, un suelo hecho realidad". El murciano no ocultó la realidad. "Todo el mundo sabe que el Cádiz es un equipo que siempre he ayudado en lo que he podido y siempre he querido que llegue donde está ahora, se merece mucho más". Tuvo palabras de recuerdo para el club de su ciudad, el Real Murcia, y para el Granada, al que llevó de Segunda B a Primera, y ahora centra toda su atención al Cádiz, "al que dedicaré las 24 horas. Me entregaré en cuerpo y alma". Recalcó que el club que le apetecía tras la pena de haber tenido que dejar el Granada es el Cádiz. "Me da igual la categoría".

Todo fueron buenas palabras pero los gestos no acompañaban. No se detectaba complicidad entre ellos. Caras de seriedad y muy poca sonrisa. No se respiraba alegría en el ambiente por la reconciliación.

El apretón de manos que se dieron delante de las cámaras es el vivo reflejo de las vueltas que puede dar la vida en cualquier momento. Sólo ellos saben si ese apretón fue sincero o no y si uno confía en el otro y viceversa.

Pina cargó con dureza contra Vizcaíno a lo largo de toda la pasada temporada. Lo acusó de hacer una gestión nefasta, llegó a decir que nunca iría al Cádiz mientras estuviera Vizcaíno y amenazó con acciones judiciales, incluida a través de Doyen. El sevillano aguantó el chaparrón como buenamente pudo, se defendió con vehemencia aunque las feroces críticas de él y su equipo de trabajo fueron más a nivel interno que externo.

El giro es tan radical que Pina pasa de criticar "la gestión nefasta" de Vizcaíno a decir ayer del presidente que "no tengo duda de quien está preparado es él" al referirse a la parcela institucional y burocrática que lleva el sevillano. "Lo idóneo es que juntos tengamos éxito".

La batalla forma parte del pasado. Preguntado ayer qué ha cambiado para que se haya producido ese giro, Pina echó balones fuera. "No quiero hacer un programa al estilo salsa rosa, quiero hablar de la realidad. Desde que Vizcaíno está en el Cádiz era un proyecto en el que yo no podía estar y él sí, y yo le dije que debía ser presidente. En el mundo del fútbol, en una relación puede haber diferencias. Pero sabíamos desde el principio que teníamos que mirar por el Cádiz y que esas diferencias había que dejarlas atrás. Lo más importante es que hemos apostado por el Cádiz y aquí estamos, con la idea de luchar para que el club esté donde se merece. Hemos mirado por el Cádiz, por el presente".

Aseguró Pina sobre Vizcaíno que "no somos dos personas que hayamos estado enfrentadas. No había un tema personal, era algo interno que sucedía y los dos tenemos claro que llevarnos bien y trabajar juntos es lo mejor para el Cádiz".

Vizcaíno visualiza un futuro de muchos años de trabajo conjunto con Pina. "Le pedí a Pina que trabajáramos juntos", indicó el presidente antes de recalcar que "se trata de que terminemos lo que empezamos".

El acuerdo tendrá una vigencia de dos años, aunque con matices reflejados en un acuerdo sólo conocido por las partes implicadas. Pina aseguró, sin embargo, que "no hay fecha de caducidad". El objetivo es que "llevemos al Cádiz a lo máximo. Es acuerdo para siempre, no tiene fecha de caducidad. No es una cuestión de poder, sino de proyecto. Mi ilusión es trabajar en la parcela deportiva".

Vizcaíno sí apuntó que queda definido de lo que será responsable cada uno, aunque luego matizó que "esto es dinámico". A su entender, "el organigrama no es lo más importante ahora, sino cómo se desarrolla el trabajo".

Vizcaíno se refirió a Pina como dueño del Cádiz y de ahí surgió la pregunta de la prensa. ¿Quiénes son los propietarios del club? Pina salió enseguida al quite con una respuesta sacada del catálogo de tópicos. "Los dueños son los aficionados, meternos en el accionariado es enredar. El dueño no es ni Vizcaíno ni Pina, sino el aficionado. Según la afición que tenga y la gestión los clubes van hacia un lado u otro".

Tampoco quedó nada clara la situación en la que queda Locos por el Balón tras la firma del acuerdo. De hecho, no quisieron decir si Vizcaíno sigue siendo administrador único y por tanto tiene todo el poder de decisión o por el contrario hay una gestión mancomunada para que las acciones de David Buitrago -hombre de absoluta confianza de Pina que ayer estaba allí-, que son el 50 por ciento de Locos por el Balón -más de un 30 por ciento del Cádiz- puedan ser controladas por su propietario. Es decir, para que pueda tener voz y voto en esa sociedad. Vizcaíno se limitó a decir que "hemos llegado a un punto de consenso".

Tampoco quedó claro si Pina compró el crédito de un millón de euros que Doyen dio a Locos por el Balón, que a su vez lo prestó al Cádiz. Fue Vizcaíno quien hace tres meses, todavía en pleno divorcio, quien desveló la intención del murciano. El nuevo consejero delegado del Cádiz ni confirmó ni desmintió ayer el asunto y afirmó que "si hay deuda en la que pueda ayudar para que el Cádiz no le suponga un revés estaré en lo que pueda". Por lo que dijo parece que sí la compró, pero dio un rodeo para no dar una afirmación rotunda. Añadió que "en el fútbol a la hora de cubrir presupuestos no hay forma de meter dinero en el club si no es con una ampliación de capital. Vamos a competir con lo que tenemos y a partir de ahí buscaremos vías económicas para hacer crecer el club".

Preguntas sin respuestas clarificadoras aunque paz entre las dos partes en el inicio de una nueva era en el Cádiz.

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