"Hablar de ascender es de ilusos, soñar por soñar"
julián garcía-torres castro. jugador internacional del cádiz cf 2012
La figura del equipo gaditano avisa que "para jugar en la categoría de plata habría que gozar de un soporte económico que no tenemos a día de hoy"
Hizo historia al lograr el punto que dio el título europeo a España en 2007
Refuerzo de lujo para el Cádiz CF 2012 de cara a su segunda temporada en la Primera Nacional de voleibol, Julián García-Torres es pura historia de este deporte en nuestro país, sobre todo desde aquel día mágico de 2007 en el que la selección española absoluta culminó un maravillloso Campeonato de Europa ganando la final de Moscú a la propia Rusia por 2-3. El último punto, el que acabó otorgando el título continental, llegó gracias a un majestuoso e inolvidable bloqueo de García-Torres.
-Supongo que de niño ya sería muy alto. ¿Cómo no se dedicó al baloncesto, algo más habitual en chavales de su estatura?
-La verdad es que empecé a jugar al baloncesto en El Buen Pastor, un colegio privado de monjas aunque estas lo dejaron un par de años después de entrar yo. Allí, el voleibol era el deporte de las niñas. Los niños teníamos tres opciones: fútbol, baloncesto y balonmano. El baloncesto se me daba bien e incluso hice unas pruebas con el Caja San Fernando, pero todavía no tenía la edad suficiente para entrar en su cantera y me propusieron hacerlo un año más tarde. Eso me llevó a jugar en el Labradores, pero me incluyeron en una categoría superior a la que me correspondía, lo cual motivó que actuara menos minutos de los acostumbrados. Lo dejé porque me aburrí, pues a esa edad, con 13 ó 14 años, lo que quieres es ser protagonista. Entonces me puse a practicar varios deportes hasta que con 18 años el panadero del barrio de mi abuela, que también era árbitro de voleibol, me dijo que me pasara por el club Rochelambert.
-¿Le costó iniciarse en el voleibol siendo ya mayor de edad, sin haberse formado en las categorías inferiores?
-Yo medía ya casi dos metros pero no tenía ni la coordinación ni la técnica necesarias, solo poseía condiciones físicas y ganas. El primer día de entrenamiento le causé un esguince de tobillo a uno de mis compañeros, hoy en día entrenador del CV Utrera, al pisar con torpeza en el campo del equipo contrario por debajo de la red. Aquel día me sentí tan mal que incluso pensé en dejarlo a las primeras de cambio. Fue Sergio Franco, que era el colocador, quien me convenció para seguir diciéndome que ya aprendería y que no me pasaría más. Sergio sigue siendo ahora uno de mis amigos de verdad, de los que se cuentan con los dedos de una mano.
-¿Se considera una especie de trotamundos debido a la elevada cantidad de equipos en los que ha jugado, incluidos españoles, franceses y griegos?
-He tenido la suerte de vivir una época del voleibol bastante buena en España, con una Liga de excelente nivel al igual que la economía de los clubes. He cambiado mucho de equipo si se compara con lo que es habitual en el fútbol, pero en el voleibol esto resulta más corriente. Lo normal es firmar por uno o dos años, es muy raro conseguir un contrato por tres temporadas. Mi ideal es hacerlo por dos años como mínimo. El primero vas con ilusión pero en el segundo luchas más todavía porque ya te sientes auténticamente parte de ese equipo y de ese club porque conoces a todas las personas que lo forman. Hubo sitios donde conseguí renovar, pero en otros prefirieron otra opción. Por ejemplo, en el Unicaja Almería quise quedarme un año más y ellos no quisieron hasta que se enteraron que me iba a marchar al AEK de Atenas. Cambiaron tarde de opinión.
-La pura realidad es que su nombre aparece escrito con letras de oro en la historia del voleibol y del deporte de nuestro país. Eso no se lo quita nadie.
-Me hace mucha ilusión. Aunque se trate de un deporte minoritario, llegar a ser campeón continental en 2007 fue toda una hazaña, algo supercomplicado. Encima, conseguí el último punto de la final, el que nos dio el título contra Rusia en Moscú. De ese momento recuerdo que me abracé a mis compañeros, pero se me aflojaron las piernas y caí al suelo. Ahí tirado me harté de llorar, lo hice a moco tendido, pensando en lo duro que había sido llegar a ese éxito y en todo lo que uno sacrifica para estar en la elite. Fueron muchas horas de golpear el balón solo contra la pared y lejos de la familia. Tan solo por aquel Europeo ya mereció la pena todo lo que había luchado hasta entonces. Y que no se olvide que en el Europeo de dos años antes ya habíamos quedado cuartos, cayendo por los pelos en la semifinal contra Rusia. Creo que es muy, muy, muy complicado que el voleibol español repita algo así.
-Seguro que de aquel inolvidable partido guardará muchos recuerdos y anécdotas. Desvele una de estas, mejor si es de las un poco inconfesables.
-En aquella selección yo no era uno de los jugadores de más peso. Quizá por eso fue más especial todavía colocar aquel bloqueo que cerró la final. Dentro de la alegría generalizada, a algunos de mis compañeros les quedó cierta pelusilla por mi protagonismo. Por ejemplo, Guillermo Falasca me recordaba que yo solo había anotado cinco puntos en toda la final. Y yo le respondía con cachondeo que lo mío era lograr los puntos importantes porque además de ese tan decisivo e histórico también había conseguido el último del primer set. Le devolví bien el comentario.
-¿No le da la impresión de que el mundo del voleibol no supo rentabilizar aquel exitazo para convertir en menos minoritario este deporte?
-Aquello supuso un boom muy importante para nuestra generación de jugadores, pues muchos tuvimos la oportunidad de ser fichados por equipos extranjeros. Pero yo creo que las federaciones, tanto la Española como las autonómicas, debieron sacar más provecho de aquel título europeo. Faltó incrementar la promoción posteriormente. Recuerdo, por ejemplo, algo increíble en la llegada al aeropuerto de Madrid procedentes de Moscú. ¡Solo hubo dos periodistas! Está claro que se pudo hacer más.
-¿Se considera un profesional retirado que mata el gusanillo en un modesto conjunto amateur de la categoría de bronce?
-Yo no me retiro del voleibol profesional, yo lo dejo porque no hay clubes interesados en ficharme. Con 35 años me encontraba físicamente mejor que nunca y además sin haberme lesionado jamás de gravedad. Solo me perdí nueve partidos en 13 años, entre clubes y la selección, por culpa de lesiones leves. Tanto con el AEK en Grecia como con el Chaumont en Francia había ofrecido un buen rendimiento con números destacados, pero no me salió equipo en el verano de 2015. Volví a Grecia para la segunda mitad de la temporada, con el Panahaiki, y volví a brillar, pero luego pareció otra vez que todo el mundo se había olvidado de mí. Me hallaba en plena forma física y mucho más maduro. Lo veía incomprensible y fue muy duro dejarlo en esas condiciones. Sigo sin entenderlo aunque ya lo tengo más asimilado con 37 años recién cumplidos. Eso sí, que quede claro que continúo saltando igual que cuando tenía 30. Si el año que viene me llegara una oferta interesante de un club extranjero o de la Superliga, la tendría en cuenta cien por cien porque el voleibol es mi vida. Me siento lleno y feliz por completo jugando al voleibol.
-Con su llegada a principios de la presente campaña, el Cádiz CF 2012 se convierte de golpe y porrazo en uno de los favoritos para pelear por el ascenso.
-Aún nos falta por ver a los dos equipos del grupo con los que todavía no nos hemos enfrentado. No queremos precipitarnos. Hay que ir partido a partido, conscientes de que el liderato nos lo jugamos todas las semanas. Lo principal será comprobar si somos capaces de aguantar la presión de ser líderes en Primera Nacional, algo a lo que este equipo no está acostumbrado pues la temporada pasada luchó por no descender. Es la primera vez que se plantea el objetivo de estar arriba y habrá que ver cómo afecta el día en que encajemos la primera derrota, que llegará. Ese es el momento más complicado, ahí se comprueban los candidatos a acabar en lo alto de la clasificación.
-De momento van fenomenal, líderes de su grupo con cinco victorias en otros tantos compromisos y protagonizando hace unos días una reacción espléndida en Granada.
-Lo que nos ocurrió en el partido del pasado fin de semana, cuando remontamos un 2-0 para vencer 2-3, fue muy importante para demostrar que formamos un equipo con madera de campeón. No se queda campeón teniendo un sexteto titular bueno, sino contando con un banquillo bueno. Eso es fundamental. El otro día reaccionamos por dos motivos: uno fue que la entrenadora no se dio por vencida y probó diferentes opciones para buscar la victoria, y el otro consistió en que los jugadores que entraron con el marcador en clara desventaja lo hicieron con una energía y un corazón que contagiaron a los que moralmente andaban tocados tras haber perdido los dos primeros sets. Así se ganan las competiciones.
-Intuyo que a muchos jugadores de rivales de Primera Nacional les tiemblan las piernas al verle enfrente en la pista.
-En el calentamiento previo hay equipos a los que notas que sus jugadores te miran con cara de asombro. Está claro que conocen mi historial y me ven en buena forma, cuando quizá esperaban que hubiese echado algo de barriguita. Suelo notar en sus miradas preocupación y mucho respeto. Sé que eso es bueno moralmente para nuestro equipo.
-Un jugador de elite que tiene como entrenadora a su propia esposa, la también ex internacional Lorena Weber. ¿Cómo se come eso?
-Tener a Lorena como entrenadora es algo que me gustó desde que se elaboró este proyecto. Vemos el voleibol de modo muy parecido, compartimos mucho en nuestra concepción de este deporte. Además, ella también ha sido jugadora internacional. Creo que para mí hubiera sido complicado tener un entrenador que no gozara de un nivel alto. Con Lorena se evita eso y encima me exige igual que al más joven de la plantilla, no me da ningún trato de privilegio. A mí me hace confiar en mi entrenadora porque demuestra que posee un nivel más que suficiente para ejercer en esta categoría.
-El Cádiz 2012 es uno de los clubes de la capital gaditana que han establecido una relación en los últimos tiempos con el Cádiz Club de Fútbol, pasando a denominarse Cádiz CF 2012. ¿Qué opinión tiene de este vínculo?
-No entiendo que estemos asociados a un club como el Cádiz Club de Fútbol para esto. Cuando un club pequeño se asocia a uno grande es porque este va a intentar prestar una ayuda para que el pequeño crezca o le va a aportar algo aunque sea mínimamente. Es increíble que a nosotros nos salga más caro estar asociados al Cádiz CF que no estarlo. Tenemos que hacer un gasto añadido en equipaciones y no nos beneficia para abaratar los desplazamientos ni para encontrar patrocinadores. Los viajes los estamos realizando en coches particulares, con el riesgo que eso conlleva. Yendo a Caravaca ya se averió uno de los vehículos. En este grupo hay que ir a Murcia, Alicante y Valencia, y volver en coche durante siete u ocho horas con el agotamiento propio de un partido es una auténtica locura. Nos estamos moviendo por nuestra cuenta para mejorar las condiciones de nuestros desplazamientos, pero pienso que el Cádiz CF debería vestirnos enteros de modo gratuito y pagarnos los desplazamientos en autobús o al menos ofrecernos una ayuda para ello.
-Si se termina logrando el ascenso, ¿qué garantías existen para hacer un papel digno en la segunda categoría del voleibol español?
-Hablar de subir de categoría es soñar por soñar, es ser un iluso. Para jugar en la categoría de plata harían falta dos cosas. Una es contar con un cierto nivel deportivo, que con trabajo se puede conseguir, y la otra gozar de un soporte económico que no tenemos con el Cádiz CF a día de hoy.
Julián 'El Largo', un monologuista con muchas tablas
Jugador de voleibol pero con alma de artista. Otro de los terrenos en los que Julián García-Torres se mueve como pez en el agua es el del humor. Aunque menos conocido por esta faceta que por la de deportista, no se ha limitado a actuar delante de amigos y familiares. Lo bien que se desempeña a la hora de provocar que los demás se rían le llevó incluso a convertirse en un par de ocasiones en monologuista televisivo de Paramount Comedy, algo que no está al alcance de cualquiera por muchas tablas que se tengan. Julián El Largo, como es conocido en el mundillo artístico amateur, confiesa que "ahora mismo estoy muy oxidado en ese campo pero el humor siempre ha sido parte de mi filosofía de vida. No creo que vaya a subir a un escenario pronto porque eso hay que trabajarlo mucho y pulir numerosos detalles. A corto plazo me parece complicado porque estoy centrado en mi trabajo en Decathlon, en mi familia y en el deporte. Pero he dicho toda mi vida que para el humor siempre hay tiempo y que nunca es tarde para volver. Con 45 años se puede hablar pero es más complicado saltar como antes".
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