De gran categoría. Por Fernando Santiago

05 de septiembre 2016 - 07:35

Me encanta el olor a fritanga, la niebla romántica que emana de una buena plancha donde estén al fuego unas gambas, unos pinchitos(morunos, por supuesto) o unos choricillos. Ummm, cómo huele. Por eso en cuanto me entero de que hay una feria o se instala un mercadillo, allá que voy. Por supuesto no compro nada, me limito a dar un paseo con la parienta y los niños, comentar lo que hay, compararlo con el año pasado y, si se tercia, un tercio. De Cruzcampo, que los madrileños nos quieren meter por cojones la Mahou y no es no ¿qué parte de la frase no habéis entendido? Donde se ponga la Cruzcampo que se quiten las demás. Antes me gustaba la Cruz Blanca y la Skol, porque se fabricaban en Cádiz. A esa que llaman Maier no le he cogido el gusto, pero una Cruzcampo bien fría es una delicia, acodado en el mostrador de chapa , con el suelo lleno de latillas , de servilletas de papel arrugadas, alguna cabeza de gamba y, si llega el caso, algo de serrín ¿hay delicia mayor? No me importa mucho si el mercadillo es andalusí, doceañista, de piratas, de cañonazos o marinero. No importa si es una feria de pueblo o si se le llama parque temático del mar. Si es con motivo de una regata de grandes veleros , es la patrona del pueblo o es que hay que aprovechar un dinero de fondos europeos. ¿Qué más da? Tampoco me importa si venden jabones, perfumes, quesos ,alfarería mora o gorras marineras. Eso sí, que haya un puesto de caramelos de goma para entretener al Cristian y a la Vane. Si hay cacharritos para los niños, mejor, pero si no hay tampoco importa mucho. Es como el chiste de la gasolina: yo siempre echo 10 euros, no me importa el precio que tenga el litro. Yo no me voy a gastar más de diez euros, vendan lo que vendan. Eso sí, el inconfundible aroma de la croqueta o el flamenquín frito junto con el crepitar de la freidora es un placer sublime, reservado para quienes sabemos apreciarlo. No sé porqué ha habido quien ha querido quitar el Mercadillo Andalusí con el argumento de que costaba dinero: pues si cuesta, que cueste. Para una cosa que me gusta, que se gasten los jurdones los políticos ,que todo no va a ser robar. Tampoco me hacen gracia los finolis que dicen que el Mercadillo Andalusí es un cutrerío cochambroso. ¿Qué se habrán creído? Pues que no salgan de Bahía Blanca , que se queden en sus chalets de Vistahermosa , en sus campeonatos de croquet o jugando al golf. Mientras tanto yo me paseo orgulloso del brazo de la parienta, aunque tenga que soportar a mi cuñado o a la vecina divorciada. Fernando Santiago

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