40 años no es nada. Por Fernando Santiago
40 AÑOS NO ES NADA
La década de los 80 fue de un control asfixiante por parte del PSOE. Mayoría absoluta en el Gobierno de España, en la Junta de Andalucía, en la Diputación ,en el Ayuntamiento, en las cajas de ahorro. No se movía un papel sin que interviniese algún socialista. En el carnaval, en el flamenco, hasta el PSOE consiguió que el Cádiz no bajase a Segunda en la famosa liguilla de la muerte. Si alguien quería trabajar, tenía que ser militante del PSOE o familiar de alguno, ya saben “yo tengo una prima que toca el oboe y otra con trabajo desde que está en el PSOE”. Si eras funcionario y querías prosperar, tenías que ser del PSOE. Si eras carnavalero debías tener cuidado con las críticas al poder socialista, hasta el punto de que Los Carreros de la Alianza no se atrevieron a hacer campaña contra la OTAN. Muchos de los que ahora son rojos rojísimos , republicanos, votantes de la izquierda más radical, callaban y se beneficiaban de su proximidad al poder en aquella década prodigiosa . Veo que en Ganar Cádiz en Común hay mucha gente mayor que cuando mandaba el PSOE estaban callados o disimulaban , con la excepción honrosa de Antonio Vergara, siempre en la defensa de la sanidad pública. Gente que habían sido cargos públicos de la UCD se pasaron con armas y bagajes al PSOE (Pedro Valdecantos, Pepe Mier, por citar dos). El SAS se nutrió de antiguos militantes comunistas. El mismo Salvador Pascual, cuyo padre le recluyó en una granja de desintoxicación para que dejase de ser comunista, a partir de lo cual, según parece, se hizo liberal, lo que proporciona mucho prestigio social . Recuerdo cómo presionaban dirigentes del PSOE a agrupaciones si cantaban sobre los pajarracos de la Diputación, , un vicepresidente tenía una lista con los firmantes de los manifiestos contra la OTAN hasta expulsar a Fernando Quiñones del despacho que le habían dejado para que escribiese La Canción del Pirata, cómo se organizaban cursos de claqué en la Casa de la Juventud para satisfacer a la mujer de un concejal, cómo se organizaba el protocolo del palco municipal para los amigos y conmilitones de los concejales de turno, cómo se mandaban ramos de flores a las ninfas, cómo un concejal de La Viña colaba a sus amigos en el Falla de 20 en 20, Chicho Sánchez Ferlosio cantando en San Juan de Dios para que el Ayuntamiento le pagase, la huelga general de 1988 que le costó el puesto al secretario del alcalde, como antes le había costado el puesto a la jefa de prensa por su relación con Barroso. Habría miles de historias que contar de los maravillosos 80. Por supuesto que se modernizó España y, por inclusión, Andalucía, la provincia y la ciudad, aunque otras poblaciones mejoraron a mayor velocidad .
Fernando Santiago
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