Sátiro de carpa. Por Fernando Santiago

05 de febrero 2019 - 05:42

Dentro de la especie satirorum gaditanorum hay diversas razas: sátiro de duna, sátiro de bulla (también llamado arrimategui) y sátiro de carpa. Esta última subespecie es un claro endemismo gaditano al que todavía no ha cantado el Selu ni ha sido estudiado por Pepe Pettenghi en su serie sobre la fauna local. No usa camisa hawaiana ni gafas de sol aunque una de sus características identificativos es el priapismo y , en la mayoría de los casos, cantar en alguna comparsa o coro. El sátiro de carpa se suele colar a las tantas, ya un poco puesto, a la búsqueda de alguna hembra de buen ver. En años anteriores el objetivo primordial de su búsqueda eran las ninfas pero desde que estos anticapis se las cargaron no le queda más remedio que disparar a todo lo que se mueva, sin distinción. La carpa, su hábitat natural, es un residuo del pleistoceno, una especie de reducto de las Fiestas Típicas, una caseta de las que se ponían en Canalejas cuando Vicente Verbena estaba al cargo de todo. El día que se acabaron las casetas y los bailes en el Falla no quedó otro remedio que inventarse un recinto donde acomodar a los jartibles, para casos de mal tiempo , para noctívagos, dipsómanos y sátiros en general. Es normal que los vecinos(y vecinas) no quieran cerca una artefacto de esta naturaleza. Les pasó a los padres de los niños del Instituto Balbo, que igual pensaban que sus hijos no iban a resistir la tentación de cambiar clases por carpa. Tampoco cuajó su ubicación junto a Valcárcel, tan cerca de La Viña, ni en el Muelle Ciudad, con la brasa que daban a quienes viven en Canalejas. En los EEUU llaman a esta gente NIMBY, que significa “not in my backyard”, algo así como “no en mi patio” para referirse a los que no quieren nada cerca de sus casas. Este año lo van a poner junto a la estación, con lo que habrá quejas de los que vivan en la Cuesta de las Calesas, que siempre hay algún vecino molesto, para eso Cádiz es una ciudad tan compacta. Debe ser que la edad media de la población va en aumento constante. Si la quitaran desaparecería el sátiro de carpa, que debería adaptarse a otro medio o desaparecer de manera definitiva, como el nudibranquio ese o como se llame que le gusta a Javi Osuna. Fernando Santiago

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