Reflexiones ante una foto. Por Javi Osuna

CAVILACIONES ANTE UNA FOTO CON SOLERA

Paco Alba focaliza toda la atención en este viejo retrato de «Juman», el fotógrafo entrañable. Paco viste a la antigua usanza. Camisa clara, con sus gafas de vista en el bolsillo y el bolígrafo enganchado. Rostro serio, tocado con su mascota, tapando una temprana e incómoda alopecia. Parece bastante más mayor de lo que entonces era, teniendo en el momento de esta fotografía tan sólo 53 años. Pose elegante, engancha el pulgar en la rendija de la abotonadura de su camisa. Escoltado por Manolo Moreno, elegante punta de tez morena y Emilio López Prats, una de las voces más bonitas de un Cádiz de anteayer. Entre El Moreno y Paco, de chaqueta y corbata oscura, el padre de Juan Antonio Bocuñano, cuñado del primero y gran amigo del segundo; entre ellos dos y mirando fijamente a cámara con sus gafas de vista, Pepe Martínez Prats, padre de Martínez Ares. Todos del barrio de Santa María, entre Goleta y Santo Domingo.

A los pocos días de dispararse esta foto y de ser revelado su negativo en los estudios fotográficos que Juan tenía en la calle Columela, le dieron el primer premio a «Los forjaores», en cuyo trío del pasodoble, Paco introdujo y construyó la melodía, escondida en la segunda voz, a partir del prefacio de la malagueña doble de Enrique el Mellizo. Otro día hablaremos del fragüero, Antonio el Herrero, que le proporcionó toda la información a Paco Alba, ayudándole a construir, con su inestimable testimonio, las bellas metáforas escritas de los temples de esmeraldas, donde el famoso Dios Vulcano tenía un taller artesano; donde los profanos (Alba) se sentían poetas y los poetas oficiales (Pemán) admiraban su manera de escribir, con esa pluma que asomaba en el bolsillo de su guayabera clara.

stats