Recomendaciones para cuando acabe el apocalipsis. Kiev. FSM
Cuando fuimos nosotros la península de Crimea todavía pertenecía a Ucrania y no había guerra en el Dombass. Kiev era una ciudad moderna y ordenada, con muchas manifestaciones en sus calles pero con una vida apacible entre sus gentes. O eso se apreciaba a simple vista. Es posible que debajo de la superficie corría ya el germen de la guerra entre las zonas con mayoría rusa y el resto del país. Diría que estaba de presidente Víctor Yanukovich, o quizás Yulia Tiomochenko, no recuerdo bien. Habían envenenado a Víctor Yushchenko los servicios secretos rusos. Dicho lo cual, no pudimos ir a Odessa ni ver las famosas escaleras del puerto donde Eisenstein rodó la famosa escena que cambió la historia del cine. Hay quien dice que el origen de Ucrania está en migraciones de poblaciones nórdicas, por eso la población parecen suecos o nuruegos. La plaza de la Independencia es el lugar donde se manifiestan los ucranianos, primero fue el Maidan y luego el Euromaidan. Las iglesias son impresionantes: Santa Sofía, Volodomyr y sobre todo el monasterio Lavra, donde se alojó Francisco Miranda(que murió en el penal de las Cuatro Torres de La Carraca) cuando llegó a Kiev en busca de Catalina la Grande. El Dnieper es el gran río que atraviesa Kiev, en cuyas orillas hay hermosos parques e incluso hoteles en barcos adaptados. Ucrania sufrió durante la Segunda Guerra Mundial, luego Stalin la sometió a una hambruna espantosa y ahora los rusos no paran de entrometerse en su política. Por si fuera poco no ha consolidado un sistema político, ahora han elegido presidente de manera abrumadora a un antiguo cómico, Zelenski. No se sabe muy bien cómo terminará la cosa. Habrá que dar por hecho de que ni Crimea ni el Dombass van a volver jamás a formar parte de Ucrania, por muchos aspavientos que haga la comunidad internacional. Se come razonablemente bien. No sé el motivo pero a mí Kiev siempre me suena a fútbol, al Dinamo de Kiev. Friki que es uno.
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