Javi Osuna sobre el cartel de carnaval

11 de junio 2016 - 07:11

'De la Habana llegó un fulano enamorado de nuestro suelo'. Y pasó las duquelitas. Y sobrevivió a la hambruna de la posguerra con achicoria y tejeringos, preciosa voz cubana perdida. Año 1949. Dictadurísima. Y mucha hambre. La tortillitas de La Guapa le dieron brío, valor y fuerza. Un buen día, aquel celebre cubano se marchó, y dejó dicho en las Antillas, 'que Cádiz se mantenía con un café'. Así concluye el tango en la memoria colectiva, cuando se canturrea; pero en realidad,éste lo hacía de una manera muy diferente: ‘que Cádiz se mantenía con un papel’ (en alusión a las cartillas de racionamiento). La censura lo impidió y nos legó la versión domesticada. Eran ‘Los pintores’, del Batato, Ramón Cebada y Quirós. Y la cosa va de Carnaval. Y también de pintores. Anda revuelto el lienzo con el concurso de pintura para la elección del cartel de Carnaval. Se constata que no hay diferencia alguna entre las rivalidades comparsistas y las rivalidades pictóricas. Idénticas controversias. Mismos rechazos a veredictos. Reproches mutuos. El cartel del Carnaval es una de las partes más vivas de la fiesta. A casi nadie deja indiferente, y todos: profanos y eruditos, tienen su particular visión sobre él. La década más discutida, sin ningún género de dudas fue los 80, donde el cartel de Chicano se puso en tela (sobre tabla) de juicio. Si bien, el mayor rechazo colectivo se produjo poco después con el cartel de Hernán Cortés, cuyo modelo, que posó tras las controvertidas gafas narigudas, fue el profesor de dibujo, Celso Escamilla. Ignoro profundidades, combinaciones de colores, técnicas; por no saber no diferencio el óleo del acrílico, que a mí me suena a etiqueta de prenda. No pinto nada, y mira que salí en ‘Los pintores de Versalles’, pero me encantó aquél cartel. Me pareció tremendamente representativo, un tanto transgresor con la estética imperante y con elementos esperpénticos, de aquel ciudadano anónimo con el que te cruzas cualquier noche de Carnaval, pasado de manzanilla entre Armengual o Callejones. Que siga vivo el cartel. Que se discuta y se reivindique. Y que si ha habido mano negra, se ponga negro sobre blanco lienzo, con el nombre bien clarito de la mano negra. Y si la mano técnica tiene un nombre de mala pinta, que se pinte; si la plica algo implica, que se aplique; y si la técnica es a mano, que se descubra el ‘pastel’, que tengo entendido que también es una técnica pictórica.

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