Guerra civil en Vocento

18 de diciembre 2012 - 09:11

Un artículo de Teodoro León Gross en el Sur de Málaga ha provocado una guerra sin cuartel entre este periódico y el ABC de Sevilla, ambos del grupo Vocento. Ayer se incendió twitter cuando el director de ABC, Álvaro Ybarra, criticó el artículo descalificándolo como cateto, a la que saltó el director de Sur, Manolo Castillo, en su defensa. He de reconocer aquí que tengo muy mala opinión de Manolo Castillo pero en este caso lleva razón. Por si fuera poco el artículo de Teodoro León me parece perfecto: estoy completamente de acuerdo con él. No solo su argumento principal me parece impecable, sino que Teodoro León es una persona inteligente y capaz. Hoy Paco Roble interviene también, en un artículo del nacionalismo sevillí : "si es incompatible ser sevillano y llegar a San Telmo, que lo pongan en el Estatuto, miarma" con lo que demuestra no haber entendido nada. Rafael Escuredo y Borbolla, que yo sepa, eran sevillanos. Chaves vivió muchos años en Sevilla. El asunto es que si Zoido hace alarde de sevillanía y dice que prefiere ser alcalde de Sevilla a presidente de la Junta(cosa legítima, tuviera que ver) es complicado que así gane unas autonómicas. El artículo de la polémica: Soido con ese de SevillaAntisevillanos Hay algo más cargante que un sevillanito que no deja nunca la munición del «miarma», adicto a la sevillanía que deriva en el sevillaneo de bajo vuelo? ¿Hay algo peor que ese sevillano que no tiene gracia, y que por eso mismo va de gracioso por la vida? ¿Hay algo más cutre que las pelotillas que cría en el ombligo ese hispalense que piensa que vive en la ciudad «más mejón der mundo», y que por eso mismo no necesita salir de la SE-30? Pues sí: el antisevillano profesional o devocional, a elegir, que cada mañana se levanta con la obsesión de darnos caña a los habitantes de la capital de Andalucía. Algo, por cierto, que no hemos elegido nosotros. En el nuevo Estatuto de Andalucía que se apruebe cuando Griñán acometa la reforma del federalismo cooperativo, debería figurar un artículo mortis: «Todos los andaluces y andaluzas tienen derecho a ser presidentes o presidentas de la Junta de Andalucía, excepto quien ostente en ese momento la Alcaldía de Sevilla». Así nos ahorramos el debate de hondo calado político, de Montesquieu «p’arriba», que se ha levantado en buena parte de Andalucía por culpa de Zoido, alias Juaninasio intramuros y Soido extramuros. Como está visto y comprobado que no tenemos remedio, y que el ser sevillano es un lastre para ganar la plaza de San Telmo, que se ponga negro sobre blanco en el Estatuto requeterreformado esa incompatibilidad, y santas o laicas pascuas, que tampoco queremos herir sensibilidades con este asunto. En este punto y hora, quien firma este artículo no entiende muy bien esa mancha del centralismo que recae sobre nuestra ciudad. ¿O es que el madrileño Griñán es de la Macarena, el bollullero Valderas nació en Triana, y el cordobés Gracia vio la luz en San Bernardo? En la Junta mandaron los gasparines de Jaén y los pizarristas gaditanos durante el mandarinato de Chaves, que es caballa por su origen ceutí y que se presentaba por Cádiz, donde las caballitas a la plancha están tan buenas como los boquerones vitorianos, así llamados por los vítores que exclama quien los ve aparecer sobre la mesa. A partir de ahora habrá que mirar el DNI de un andaluz para que pueda sentarse, o no, en el sillón que ocupa Griñán, a quien nadie le echa en cara que sea del Atlético de Madrid. Tendremos que asumir que el alcalde de Sevilla esté marcado por ese sambenito que le cuelgan los teóricos y los pragmáticos que practican el antisevillanismo a distancia. El que firma este Nodo está dispuesto a pedirles perdón al resto de andaluces su origen sevillano, y a asumir los mangazos de la Junta como parte de la cuota hispalense. Nuestro defecto es el ombliguismo. Lo que sucede fuera de las nuevas murallas de la SE-30 nos importa tan poco, que apenas escuchamos ese runrún continuo del antisevillanismo que bordan los que se llevan todo el día dale que te pego, como si les fuera la vida en ello. Porque eso de ser antisevillano tiene que ser un coñazo. ¿O no, miarma?

Lo mejor que le ha pasado al PSOE en mucho tiempo es Zoido. También, claro está, Rajoy. Del mismo modo que lo mejor que le pasó al PP fue Zapatero; que es quien realmente sacó a la derecha de la depresión post-aznarista. Un mal líder en el bando rival supone muchos votos, y quizá el pasaporte al poder. De hecho Griñán dio tres meses de ventaja a Rajoy antes de someterse a las urnas, y solo tuvo que sentarse en la puerta del Palacio de San Telmo hasta ver pasar el cadáver de su enemigo. Así salvó el 'match point' de Arenas en el peor momento. De haber perdido Andalucía, el PSOE se habría fundido como los reactores de Fukushima. Y aunque la izquierda sigue atrapada en una espiral destructiva -mal liderazgo, oposición errática, conflictos internos, rubalchaconeo, dondieguismo.- está recuperando el feudo andaluz mientras el PP dilapida el trabajo de años. El factor territorial se llama Zoido.

El alcalde de Sevilla no era líder para el Partido Popular andaluz. Eso ya parecía obvio desde su estreno, con el perfil localista de @zoidoalcalde, como se autorretrata en Twitter. En cinco meses no ha salido de su corralito aldeano. Su partido necesitaba un jefe con personalidad para relevar a Arenas, salvaguardando el trabajo de este de provincia en provincia y defendiendo las siglas en momentos difíciles, pero no ha dado la talla en nada. Está encastillado en su alcaldía mientras el PP se derrumba en las encuestas a golpe de recortes desde Moncloa. Incluso tiende a enredarse en polémicas pueblerinas con colegas de partido como De la Torre. Y naturalmente el aparato de propaganda del PSOE, sin oposición, hace caja cargando contra los recortes de Madrid. Zoido, o Soido con ese de Sevilla, es casi desconocido; pero tal vez es peor cuando se da a conocer. La boina sevillita no vende en un territorio quemado con el centralismo.

Estos sondeos en mitad de la nada de los calendarios electorales tienen un valor relativo. Está por ver si Rajoy acabará rescatando al PSOE, como el PP emergió de las cenizas del zapaterismo, o habrá helenización; pero ya hay algo seguro: la inercia andaluza de cambio se ha roto. Y 'Soido' parece destinado a pilotar el fracaso bajo la sombra de 1994, cuando el PP bordeó el triunfo electoral pero, tras la oportunidad perdida, se abrió otro ciclo de grandes triunfos socialistas alimentados por el sentimiento de agravio con Madrid. Se repiten las condiciones. La mitad de los encuestados ni siquiera sabe qué coalición gobierna en Andalucía; pero asumen la teoría del agravio. Quizá a muchos les sorprenda que el PSOE resista, pero en cambio a nadie le sorprenderá el hundimiento del PP de Zoido. Solo parece el sucesor natural de Arenas en el cartel de perdedor.

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