Reyes Magos
Don Rafael Tenorio. Por Fernando Santiago
En lo único en lo que coincidimos Rafael Zornoza y yo es en que a ninguno nos gusta la fiesta de Jalogüín. La diferencia es que a mí me basta con que no me molesten en mi casa los niños jaleados por sus papás y Zornoza no quiere que ninguno de sus feligreses celebre una fiesta que, a sus ojos, es satánica. Yo soy de Santiago Segura, satánico y de Carabanchel, según confesó en “El día de la Bestia” , pero ahí me quedo. No me hacen gracia las costumbres importadas directamente de la televisión, lo que ocurre es que me resulta indiferente si los demás las practican o no, me basta con que me dejen en paz. Zornoza debe ser más del Tenorio: me lo imagino con sus calzas, su jubón , su gorguera, su chapeo y su florete diciendo aquello de “por donde quiera que fui, la razón atropellé, la virtud escarnecí y a la justicia burlé”, cortejando a Doña Inés en el convento y con Ciutti en la hostería del Laurel “cuán gritan esos malditos, pero mal rayo me parte, si en concluyendo esta carta, no pagan caro sus gritos”. Al fin y al cabo hacia el final de la obra Don Juan dice aquello de “llamé al cielo y no me oyó, si pues sus puertas mi cierra, de mis pasos en la tierra, responda el cielo, no yo”. Supongo que el Tenorio no debe ser satánico aunque el Comendador se aparece de entre los muertos y Don Juan se liga a una novicia en el convento. Quizás sea que al tratarse de una tradición española está permitida por la Iglesia o no es plan ponerse ahora a censurar aquello que lleva España representado siglo y medio. Pobres de las hermandades gaditanas que no habían comprendido el alcance teológico de las observaciones de Zornoza, de un nivel muy superior a su predecesor, el pobre e ignorante Antonio Ceballos, que no supo ver en Jalogüín el componente satánico. Le pasaba a Alex Angulo en “El día de la Bestia” hasta que Santiago Segura no le puso la música de rock and roll al revés . Las hermandades gaditanas, sin saberlo, se habían encomendado al Príncipe de la Tinieblas, habían dado pie a la adoración de Lucifer. Pobres e iletrados hermanos mayores de esas cofradías, no como la Vera Cruz, siempre atenta a la esencia de la más rancia tradición por Dios, por la Patria y el Rey. Menos mal que el obispo ha llegado a tiempo y ninguna oveja se ha descarriado. Un grupo de sacerdotes van a salir camuflados bajo las órdenes del Vicario General para detectar a los católicos que se disfracen en Jalogüín y los van a excomulgar. Menudo es Zornoza, a baculazo limpio. Fernando Santiago
No hay comentarios