Reyes Magos
Carajos de mar. Por Javi Osuna
Se ha vuelto fina la sociedad. La moral vence a la semántica léxica. Un 'chocho de vieja' es un 'chocho de vieja'; una 'puta encuero', una 'puta encuero', y un 'carajito de rey' es un 'carajito de rey'. En lengua vernácula, claro, y desde tiempos inmemoriales. Pero ni el 'chocho' ni 'la puta' ni el 'carajito' se consumen, luego su captura es, prácticamente inexistente y por extensión, su marisqueo fraudulento; de lo contrario, ya los correctores de la moral encontrarían acepciones "buenistas". Cada vez que capturan 'carajos de mar', una legión de jóvenes periodistas buenistas o blogueros bienpensantes, recurren al 'pepino' o a la 'holoturia'. A poco, conocerán el término 'cohombro' y lo incorporarán a su lista eufemística; y ya puestos, que desempolven lenguas de comunidades vecinas: 'espardenya', 'tirony', 'llonguet', 'itsas luzokerra'; mas no lo hagan con los términos 'carallot terrós' o 'pixota terrosa', que los deslenguados no son sólo meridionales y la traducción es evidente. Por cierto. Es rotundamente falso que "se trate de una especie muy esquilmada en nuestras costas" (sic), como afirma la Policía Local de Cádiz. De especie esquilmada: ¡un carajo de mar! Qué tiempos aquellos cuando algunos redactores, como Manolo Fossati, llamaban a las cosas por su nombre.
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