Que una entidad privada como el Ateneo tenga como atributo de la presidencia un bastón de mando suena un poco ridículo. Es un quiero y no puedo. Es como si alguien haya querido parecerse al Ayuntamiento a cuyo frente se le da un bastón de mando como atributo del alcalde. Los directivos del Ateneo podían tener un fajín, también como los concejales, ya creo que tienen medalla corporativa. Qué rancio es todo.
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