COAC 2026
Orden de actuación de la tercera sesión de preliminares

Arte gaditano. Por Fernando Santiago

26 de junio 2017 - 07:47

Siempre he sentido envidia malsana (lo que antes se llamaba envidia cochina) por la gente que tiene un don natural para cualquier disciplina artística. Envidio a los que saben cantar, los que saben escribir, los que saben pintar, los que saben componer. Me dan mucho coraje porque yo no sé hacer nada . El caso es que para lo que muchos es admiración para mí es un odio africano (¿porqué el odio más chungo viene de África?) motivado, pienso yo, por mi incapacidad para la música, la pintura, la escritura o cualquiera de las artes. La naturaleza (la Divina Providencia para los creyentes) no me ha dotado de ninguna cualidad, mucho menos de las artísticas. Así es que si odio a los artistas imagínense ustedes cuando en una familia coinciden varios. Diferentes hermanos (los Goytisolo, por ejemplo) que todos son artistas. Incluso los hay que saben componer, cantar, escribir y pintar(Sabina, Aute). Para mí es una prueba palpable de que dios no existe porque no ha repartido sus dones con justicia al darle mucho a algunos y nada a otros. Imagínense ustedes en una familia donde todos son compositores, como los Strauss pero en versión calle Ancha esquina a Sagasta. Manolo Carrasco es uno de los compositores más prolíficos porque tiene miles de obras registradas. Pero su madre, Gloria Tubio (qué apellido más famoso) también es compositora. Y su mujer, Elena Zubareva, también tiene registradas cientos de obras en la Sociedad General de Autores. Una familia extraordinaria que se saludan cantando cuando se encuentran por las mañanas y se van a la cama entonando un aria de Verdi o , incluso mejor, una pieza original a cuyo registro procederán a la mañana siguiente. Arte gaditano por los cuatro costados: madre, hijo y nuera son autores infatigables que han engrandecido la música y han situado el arte gaditano a un nivel que no alcanzaba desde que coincidieron Manuel de Falla, el Tío de la Tiza y el Mellizo, por decir algo (que Javi Osuna me corrija). Ya dijo Rafael Román que Cádiz era el Salzburgo español y el caso de la familia de Manuel Carrasco ha venido a confirmar el juicio formulado por el dirigente pedrista. El amor filial no tiene límites: “mamá, si te llaman de la SGAE di que sabes tocar”, cuentan que le dijo el pianista a su señora madre. Una casa que da lustre a la calle Ancha como antes el Palacio de la Moda vestía a los gaditanos. Cádiz a la vanguardia ”con esa genialidad, y la musicalidad de la ironía, la rima y el arte que en esta tierra hay”. Fernando Santiago

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