Arquitectura comercial

11 de septiembre 2011 - 13:00

La verdad es que no sé por qué no llegó jamás a realizarse el Catálogo de Arquitectura Comercial de Cádiz, tal y como se aprobó en el pleno del Ayuntamiento de Cádiz hace cerca de 20 años. No sé si tiene que ver con alguna animadversión hacia el técnico propuesto, Julio Malo de Molina o era tan sólo que se aprobaban cosas para que la oposición se callase, sin interés en llavarlas a cabo. No tenía el más mínimo contenido político-ideológico, era tan sólo un medio de preservar el patrimonio comercial de la ciudad, amenazado por la llegada de nuevas marcas comerciales. La idea era hacer un catálogo y luego llevar al PGOU, que se estaba haciendo, alguna medida de protección. En el PGOU que está pendiente de aprobación definitiva ya hay alguna relación de comercios a preservar y la Comisión Local del Patrimonio vigila los proyectos de obra. Una prueba es la tienda que ha sustituido a Moral en la esquina de San Francisco y Columela. Pero en el camino se han perdido algunos otros negocios. Ya escribimos aquí acerca del Parisien pero hay muchos otros que se han perdido. Jesús Cañas escribe hoy sobre Solves de la misma manera que Emilio López aborda de manera más amplia el asunto en este Diario, a raíz de la denegación de la licencia de obres para la reforma del local donde estaba la Relojería Alemana. Esperemos que Serafín, el bar Brim, la farmacia Vergara y tantos otros se conserven para el futuro, como hicieron en su día Marcelino en La Colonial con los anaqueles de un antiguo almacén o cuando cambió de dueño el Bazar Inglés.

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