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Chiclana: Europa, como aula inclusiva para el alumnado de FP

Cuatro estudiantes del Ciclo Formativo de Grado Básico del IES La Pedrera Blanca culminan su Erasmus+ en Béziers

Chiclana: docentes de 14 centros europeos se reunirán en el IES La Pedrera Blanca

Natalia, Marta, Alba María y Naira y sus profesoras acompañantes.

El imaginario social vincula el plan Erasmus al entorno universitario. Sin embargo, desde hace más de una década alumnos, docentes y formadores de Formación Profesional también pueden participar en él a través de Eramus+, un programa que hace especial hincapié en la inclusión social, la doble transición ecológica y digital y el fomento de la participación de las personas jóvenes en la vida democrática.

Con estas premisas, Natalia Luque, Marta Estévez, Alba María Escámez y Naira Mateos, cuatro alumnas del Ciclo Formativo de Grado Básico del IES La Pedrera Blanca, han regresado recientemente de Béziers (Francia) con algo más que nuevos aprendizajes académicos en la mochila.

Durante una semana, acompañadas por las profesoras Verónica Jiménez y Mari Ángeles Celis, participaron en un programa Erasmus+ en el Lycée Polyvalent Jean Moulin, en el ciclo de Diseño y Moda y compartiendo aulas, talleres y vivencias con alumnado francés. La experiencia, profundamente transformadora para las estudiantes, se enmarca en una firme estrategia de internacionalización de este instituto chiclanero, donde la inclusión se encuentra en el centro de todas sus decisiones.

Así lo explica su director, Jesús Garrido: “La internacionalización forma parte del proyecto educativo del IES La Pedrera Blanca, pero entendida como una oportunidad que debe llegar a todo el alumnado. Apostar por movilidades en el Ciclo Formativo de Grado Básico es coherente con una escuela inclusiva que quiere ofrecer itinerarios de éxito a perfiles diversos y favorecer la igualdad de oportunidades”.

En este mismo sentido se manifiesta Aurora Bastida, jefa del Departamento de Internacionalización: “Estas movilidades tienen un claro componente de inclusión. Trabajamos con un alumnado que, en ocasiones, ha sido estigmatizado o ha tenido trayectorias educativas complejas. Ofrecerles una experiencia europea es una forma de reforzar su motivación, mejorar su vinculación con el centro y favorecer que desarrollen competencias personales, sociales y profesionales que les ayuden a culminar sus estudios con mayores garantías”.

Y, según parece, esta apuesta ha resultado un gran éxito. En el Lycée Jean Moulin, las alumnas se sumergieron en un entorno profesional europeo, participando en talleres de confección, patronaje básico y tratamiento de materiales. Aprendieron nuevo vocabulario técnico en tres idiomas y trabajaron de forma colaborativa en un lapbook sobre prácticas sostenibles en el sector textil, reflexionando sobre el uso responsable de los recursos y el valor de reutilizar materiales.

Pero, el proyecto fue más allá. Para varias de ellas, este fue su primer viaje en avión, su primera salida al extranjero y la primera vez que se enfrentaban a un entorno completamente nuevo. Superar los nervios iniciales, comunicarse en otro idioma y desenvolverse lejos de casa supuso un importante ejercicio de autonomía y crecimiento personal. Y es que estas cuatro jóvenes se alojaron en apartahoteles cercanos al centro educativo, algo que les permitió aprender a organizarse, convivir y apoyarse mutuamente en un contexto internacional. Fuera del horario lectivo, el contacto con el alumnado francés y la comunidad educativa local generó momentos de intercambio cultural cargados de cercanía y aprendizaje mutuo.

Con especial cariño recuerdan la visita al domicilio de la coordinadora francesa, Madame Choquet, donde tomaron parte en la elaboración de crêpes. Un gesto sencillo, pero profundamente significativo, que simboliza la acogida, la confianza y la creación de lazos humanos que van más allá de cualquier programa educativo.

Sin olvidar, las calles de Béziers. Su patrimonio y su vida cotidiana se convirtieron también en aulas abiertas, donde Natalia, Marta, Alba María y Naira descubrieron otras formas de vivir, aprender y relacionarse.

De forma muy sencilla, Natalia resume lo vivido: “Hemos aprendido mucho, ha sido una experiencia muy buena y lo hemos pasado muy bien. Al principio teníamos nervios, pero allí te das cuenta de que puedes comunicarte y hacer amigos”.

Mientras que la profesora acompañante Verónica Jiménez comenta: “El comportamiento del grupo ha sido ejemplar y el aprovechamiento, muy alto. No ha habido dificultades significativas con el idioma; al contrario, han sabido apoyarse en estrategias de comunicación y en el trabajo cooperativo. Ha sido una experiencia vital, muy enriquecedora para ellas”.

Una Europa que incluye

Tal y como detalla el IES La Pedrera Blanca, el proyecto se diseñó alineado con las prioridades del programa Erasmus+, pero con una mirada claramente social. La inclusión fue el eje principal, al ofrecer esta oportunidad a alumnado de Grado Básico, que no siempre ha tenido trayectorias educativas sencillas. La digitalización se trabajó a través de un proyecto eTwinning con el centro francés, la sostenibilidad estuvo presente en cada taller y la ciudadanía europea se construyó a través de la convivencia, el respeto y el encuentro con el otro.

Para el equipo directivo, Erasmus+ “no solo amplían horizontes, sino que contribuye a mejorar la motivación, la asistencia y la continuidad formativa del alumnado. La experiencia de Béziers sienta las bases para futuras movilidades y consolida un modelo de internacionalización inclusiva, en el que Europa se convierte en un espacio de aprendizaje accesible para todas las etapas de la Formación Profesional”.

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