No siempre goles son amores

El Cádiz ha acabado la temporada con un promedio de 1,90 tantos a favor por partido, que es el mejor del club en las 59 últimas campañas El récord de 2,59 se remonta a la 1954-55

Raúl Agné y Antonio Calderón, entrenadores de una temporada muy brillante en el aspecto goleador. /Joaquín Pino
W. Doña

31 de mayo 2014 - 05:02

Corría la temporada 1992-93 cuando Telecinco decidió hacer una de las suyas, cosa habitual en aquellos tiempos. Ideó para la noche de los lunes un programa resumen de la jornada dominical de fútbol que no tenía desperdicio. El nombre del mismo, Goles son amores, ya hacía sospechar que no iba a tratarse de un Estudio Estadio al uso. Efectivamente, poco tuvo que ver uno con otro más allá de los resúmenes de los partidos de Primera División. Se sacaron de la manga para la labor de presentador a un personaje famoso pero por otros menesteres bien distintos. Nada menos que Manolo Escobar.

Como se quería acompañar el fútbol en sí de entretenimiento, el cantante almeriense se vio apoyado semana a semana, entre otros artistas, por la despampanante Loreto Valverde y el cuarteto de bailarinas brasileñas Cacao Maravillao, en las que la cadena televisiva gastó bien poco en tela para el vestuario.

El nombre de ese programa, inolvidable pese a que solo duró unos meses, no se corresponde para nada con lo ocurrido al Cádiz durante la temporada recién finalizada. Su fenomenal cosecha de goles a favor no le ha servido para dar el salto de categoría, ya que simplemente le ha valido para llegar hasta la primera eliminatoria de la fase de ascenso. Por tanto, eso de que goles son amores no siempre se cumple. Que se lo digan a Raúl Agné y Antonio Calderón, artífices desde el banquillo de una cantidad de tantos para la historia.

El acierto de cara a la portería contraria ha sido tal que un estudio de todas las campañas ligueras vividas por el Cádiz desde que se estrenó en categoría nacional con el nombre de Mirandilla, allá por el ejercicio 1935-36, permite comprobar que el promedio de esta 2013-14, 1,90 goles por encuentro al haber marcado la friolera de 76 en 40 partidos, es el mejor de las últimas 59 temporadas. Concretamente, desde que en el curso 1954-55 se subió a Segunda División con Diego Villalonga en el banquillo. En aquella ocasión se anotaron 83 tantos en 32 jornadas, lo que arroja un promedio fabuloso de 2,59 por encuentro. Por algo ese es el récord de la historia del club.

En total son 11 las campañas con mejor promedio que el que se acaba de obtener, pero todas ellas comprendidas entre la 1939-40 y la referida 1954-55.

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