Problema en el vestuario del Cádiz CF

Un entrenamiento del Cádiz.
Un entrenamiento del Cádiz. / Jesús Marín
J.J.N.

Cádiz, 10 de febrero 2026 - 10:31

El Cádiz CF atraviesa un momento delicado de la temporada 2025-26 que poco esperaban después de terminar la primera vuelta en una meritoria sexta posición que le daba la posibilidad de pelear por mantener o escalar alguna plaza más en el segundo y decisivo tramo. Sin embargo, las cuatro derrotas consecutivas suponen un retroceso que coloca al conjunto amarillo en nueva realidad.

Los marcadores son adversos tanto en casa como a domicilio. Es el único equipo que aún no ha sumado un solo punto en la segunda vuelta junto con la Cultural y Deportiva Leonesa. Y no ha perdido contra rivales de la zona alta. Tres vaparalos los ha sufrido contra adversarios de la parte baja a los que ha devuelto la vida. Perdió en el terreno del Albacete (1-0), cayó contra el Granada en el Nuevo Mirandilla (1-2) y regresó de vacío del campo del Huesca (1-0) antes de estrellarse como local frente al Almería, el único contrincante que sí va por delante en la clasificación.

La pésima negativa, casi desconocida para el Cádiz CF en la categoría de plata, ha hecho mella en un vestuario que no se explica lo que está sucediendo. El denominador común de esas cuatro derrotas es que todas fueron por un gol de diferencia, lo que quiere decir que los amarillos estuvieron cerca de puntuar. De hecho, no merecieron perder al menos un par de encuentros (los duelos analuces) pero al final lo que cuenta es el acierto, que es lo que les falta en los últimos tiempos.

El entrenador, Gaizka Garitano, no ocultó su frustración después del revés ante el cuadro indálico. "Trabajamos como cabrones y da la sensación de que podemos ganar", aunque la realidad es que los gaditanos se han atascado con esoe cero puntos de doce en el arranque del segundo período del campeonato.

El capitán, Álex Fernández, se pronunció tras la última derrota y reconoció el problema del bajón anímico en el vestuario ante una nefasta racha. "El grupo está tocado. Son chicos muy jóvenes que juegan para un club con una masa social enorme y mucha presión".

La plantilla se resiente frente al cúmulo de derrotas. Cuando un equipo gana, la autoestima da un subidón que otorga seguridad para afrontar lo que viene. Cuando sucede lo contrario, la moral baja y además de perder partidos se pierde la confianza. Llegan las comeduras de coco. Más allá de lo futbolístico, el trabajo mental adquiere mayor relevancia esta semana para que los jugadores crean en sí mismos. Si no hace mucho eran capaces de vencer, por qué no volver a sumar de tres en tres para cambiar la tendencia.

Álex, curtido en mil batallas con el escudo cadista en su pecho, está convencido de la reacción del equipo amarillo: "Vamos a darle la vuelta a la situación y terminar bien el año".

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